Tribuna

El declive de los concursos

Tras cuatro años de aumento progresivo del número de procedimientos concursales y colapsos en los juzgados mercantiles, parece que la tendencia está cambiando. Según los datos del INE, publicados en noviembre de 2014, el número de personas y empresas que se declararon en concurso de acreedores el tercer trimestre de 2014 (1.401) disminuyó un 28,8% respecto al mismo trimestre de 2013 (1.907).

Además, en el último trimestre de 2014, 1.313 concursos fueron voluntarios (solicitados por el propio deudor) y 88 necesarios (fue un tercero –trabajadores, proveedores u otros acreedores– quien instó la declaración de concurso ante los juzgados mercantiles). Ello supone una reducción del 29,8% de los concursos voluntarios y del 9,3% de los necesarios, respecto al tercer trimestre de 2013.

Atendiendo a la clase de procedimiento, los concursos tramitados como ordinarios por revestir especial complejidad o por tener un número superior a 50 trabajadores o un pasivo y/o una valoración de bienes o derechos superiores a 5 millones de euros disminuyeron un 27,9%. A su vez, los concursos tramitados como abreviados, al no concurrir los anteriores requisitos o bien haberse presentado en la solicitud una propuesta anticipada de convenio o, en su caso, propuesta de liquidación, se redujeron un 29% respecto al trimestre del año anterior.

De los 1.401 deudores concursados en el tercer trimestre, el 90,6% eran empresas, personas físicas con actividad empresarial y personas jurídicas, siendo una pequeña minoría personas físicas (9,4%).

De las empresas concursadas, el 29,1% se encontraba en el tramo más bajo de volumen de negocio (hasta 250.000 euros) y eran, principalmente, Sociedades de Responsabilidad Limitada.

Si analizamos los citados resultados por sectores, en términos generales el 21,7% de las empresas concursadas tenían como actividad económica principal la construcción; el 19,5%, el comercio; y el 16,1%, la industria y energía. Llama la atención cómo el número de procedimientos concursales en el sector de la construcción, el más castigado durante la crisis, ya no se aleja tanto del sector del comercio al por mayor y por menor. Incluso en algunas comunidades su número de concursos ha superado el de la construcción.

En cuanto al número de trabajadores, cabe señalar que el 65,4% del total de empresas concursadas tenía menos de 10. Y, entre estas, el 22,9% no contaba con trabajadores. Por otro lado, si analizamos la antigüedad de las empresas concursadas, veremos que aproximadamente una cuarta parte (22,0%) tiene una antigüedad de 20 o más años habiendo un porcentaje menor (14,4%) de empresas de reciente creación con cuatro o menos años de antigüedad. Asimismo, resulta significativo señalar que las comunidades de Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid concentran más de la mitad (51,5%) del total de deudores concursados, reduciéndose en todas ellas el número de concursos respecto al tercer trimestre del 2013. Canarias ha sido la comunidad en la que más disminuye su número de deudores concursales (-63,2%) y Aragón la única que presenta tasa de variación anual positiva (1,7%).

El citado descenso en el número de concursos de acreedores nos lleva inevitablemente a preguntarnos si ello se debe a que efectivamente hay una reactivación de la economía o bien a que el legislador ha alcanzado el objetivo perseguido con las últimas reformas concursales. El espíritu de dichas reformas era frenar el alto grado de desaparición de empresas, ya que gran parte de las que eran declaradas en concurso acababan en liquidación. Entre otras medidas, se encontraba el promover los acuerdos de refinanciación, facilitar los convenios y acuerdos en sede concursal y eliminar los obstáculos legales para la venta de empresas o unidades productivas sin cargas, a fin de evitar la destrucción del tejido productivo y, en muchos casos, la destrucción de puestos de trabajo.

No obstante y con independencia de lo anterior, el citado descenso también puede tratarse de un indicio de que estamos ante un repunte de la economía, si bien deberemos esperar para ver la evolución de los próximos meses.

En cualquier caso, lo que resulta indudable es que la crisis ha hecho una criba de empresas, habiéndose visto muchas de ellas incursas en un proceso concursal y ha obligado a aquellas que han sobrevivido a afrontar importantes retos para seguir manteniéndose a flote.

Beatriz Domingo es asociada sénior de Deloitte Abogados.

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