Apodo que los directivos españoles dan a los inspectores del BCE por sus siglas JST

¡Que vienen los josetes!

¡Que vienen los josetes!

Que nunca falte el humor, y menos en estos días de carnaval. Y parece que los banqueros, por lo menos, algunos lo tienen, aunque pocos lo podían imaginar. Hace unos días me contaron que ya han buscado un mote para los inspectores del Banco Central Europeo (BCE), y no es el de los hombres de negro. Los directivos españoles han decidido bautizar a este cuerpo de inspectores provenientes de los diferentes bancos centrales de la zona euro, josetes. Sí, josetes, un apodo muy español, cuyo origen está en las siglas de su denominación en el BCE. Joint supervisory team, que en sus siglas son JST, pues eso, josetes.

Los JST son los equipos de supervisión que realizan el seguimiento de cada entidad, con equipos on site, in situ o empotrados en cada banco, la mayoría de ellos nacionales del país, aunque el jefe siempre tiene que ser extranjero.

“Cada vez que nos cruzamos con ellos tanto en el banco como en el BCE la frase es la misma. ¡Qué vienen los josetes¡”, explicaba la semana pasada un banquero, que si se distingue por algo es por su seriedad (aunque es muy irónico).

Bueno, pues parece que los equipos de estos JST no llegan a encajar bien en todas las entidades, sobre todo en las más grandes, en las que están prácticamente todo el día. Esta fue la razón principal por la que visitó España, y más concretamente el Banco de España, hace unas semanas la responsable del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), Daniéle Nouy.

Pero mientras que los diferentes equipos o josetes logran encajar en las entidades a las que supervisan, los bancos españoles siguen haciendo ajustes tanto de plantilla como de oficinas. Solo durante 2014 la gran banca cerró 1.056 sucursales en España. Además, han salido de estas entidades 6.747 empleados. De ellos, 2.427 corresponden a Santander; 1.756, a BBVA; 738, a CaixaBank, y 910, a Bankia. En Popular han dejado el banco 371 empleados, casi lo mismo que en Sabadell, con 548 empleados menos.

Los sindicatos y la patronal del sector de ahorro ya han comenzado intercambiarse posturas para intentar llegar a un acuerdo sobre el nuevo convenio laboral que imperará en los próximos años. De momento, las posiciones están totalmente enfrentadas, según fuentes sindicales.

CC OO, sindicato mayoritario que volvió la semana pasada a conseguir revalidar su posición e incluso mejorarla en el sector de banca, quiere un convenio que rija para los próximos cuatro años (2015 a 2018). “Queremos que se aporte tranquilidad y estabilidad en las plantillas”. Reclaman también incrementos salariales netos entre el 2,5% y el 3,5% y revisión posteriores al alza en función del IPC e incremento de la parte lineal del plus de convenio hasta los 400 euros.

También reclaman igualdad de oportunidades, conciliación, carreras profesionales, préstamos vivienda, previsión social y formación. La patronal, sin embargo, “aboga por un cambio de modelo de las relaciones laborales”, con pluses individuales, supresión del ascenso de niveles salariales por antigüedad, eliminación de los trienios, una revalorización salarial “muy por debajo de la que proponen los sindicatos”, la supresión de la clasificación de oficinas, y otro largo etc de recortes, explican fuentes de CC OO.

Y mientras, aún estamos esperando que se convoque la rueda de prensa de presentación de resultados de Bankia, inicialmente prevista para el pasado día 2 de febrero. Bankia aplazó la publicación de sus resultados de 2014 a la espera de la decisión del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) sobre quién asumirá la compensación a los accionistas por las contigencias derivadas de su salida a Bolsa en 2011. El ministro de Economía, Luis de Guindos, explicó hace dos semanas que el reparto inicial de la carga era que BFA (propiedad del FROB 100% y a la vez dueño en un 62,5% de Bankia, entidad que cotiza) asumiera el 62% del coste, mientras que Bankia se hiciera cargo del 38% restante.

Pero parece que no solo en el Gobierno no se ponen de acuerdo en este reparto. El Banco de España tampoco comparte esta división, lo mismo que en la propia entidad, que es más proclive a que todo el coste lo lleve a cabo BFA, que al final, no cotiza y sería la manera de perjudicar lo menos posible al accionista (entre el que se encuentra el FROB, o lo que es lo mismo, el contribuyente) y al preferentista, que ya sufrió hace un año una elevada quita en sus ahorros al tener que canjear obligatoriamente sus preferentes por acciones de Bankia. El tiempo pasa y Bankia debe presentar sus cuentas antes del 28 de febrero, como marca la ley.

Varias fuentes financieras y políticas explicaban la semana pasada que el FROB ya ha solucionado casos mucho más complicados en los años de existencia, como las subastas de las cajas nacionalizadas, o las vías para dar liquidez las preferentes de Novagalicia o Catalunya Banc, entre otras razones. Por ello no entienden la dilación en este proceso, a no ser “que cada uno, políticos y funcionarios del FROB y directores del Banco de España estén pensando en clave personal. Si no sigo un protocolo correcto el Tribunal de Cuentas u otro organismo me pueden sacar los colores y no quiero. Vamos a seguir pensando”, argumenta con un ejemplo un ejecutivo del sector.

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