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Cuando las deudas aprietan menos

El dinero barato, los costes a la baja, la recuperación del beneficio y la venta de activos están ayudando a las compañías a reducir lastre

Cuando las deudas aprietan menos

Las empresas del Ibex 35 continúan aplicándose en la disciplina dietética que les ayudará a reducir sus deudas. Un proceso de desapalancamiento que camina con lentitud, pero que no se detendrá en 2015. La deuda neta de las 28 empresas no financieras (excluidos los bancos) del selectivo español, al cierre del ejercicio pasado, se situó en los 176.000 millones de euros, que equivale a 2,9 veces su beneficio bruto, y que puede bajar hasta a 2,8 veces este año. A primera vista, la cifra no llama la atención por su espectacularidad, aunque si las deudas se comparan con el valor en Bolsa de las empresas, entonces la magnitud toma un cuerpo más preocupante porque deben más del 52% de lo que valen.

La historia reciente muestra todo un calvario de penalidad financiera para las compañías que componen el índice de referencia bursátil. Una situación que ha llevado a que la mayoría de las 28 integrantes hayan pasado de una situación explosiva de crédito, provocada por la alegría en la financiación bancaria, a otra bien distinta dominada por unas deudas que les bloquearon el acceso a los mercados de financiación a lo largo de la crisis.

No es un escenario nuevo, como tampoco un problema que afecte de igual forma a las 28 compañías del selectivo, donde conviven empresas con muy distinto volumen de endeudamiento. Como Sacyr, una de las constructoras que debe quince veces más de lo que obtiene por beneficios. En el extremo contrario, y en una situación de privilegio, sin deudas, lo que se conoce como “caja neta”, se encuentran Gamesa, Técnicas Reunidas, BME, Mediaset e Inditex. Ésta última cuenta con tanta liquidez en caja como deudas tienen ACS, Repsol o Enagás.

Sacyr es la empresa más apalancada, mientras Gamesa, Técnicas Reunidas, BME, Mediaset e Inditex están en el extremo contrario, con caja neta

En cualquier caso, las empresas se han impuesto el ajuste obligado de las deudas que, en muchos casos, hacía peligrar su futuro; se puede afirmar que no hay compañía que no recogiera entre sus principales objetivos estratégicos una ratio de endeudamiento sobre beneficios brutos cada vez más exigente en cada ejercicio, lo que da una idea de la urgencia en ir reduciendo la deuda. Y la tendencia de desapalancamiento va a continuar en 2015. Porque “la reducción del endeudamiento hay que relacionarla con el aumento de los beneficios, y si estos han sido moderados, la amortización de las deudas seguirá el mismo ritmo”, declara Daniel Pingarrón, estratega de mercado de IG.

El escenario es favorable y juega a favor de ese objetivo porque el precio del dinero es el más bajo que se conoce en la historia, lo que puede ayudar a una renegociación a la baja porque el Banco Central Europeo (BCE) ha asegurado que lo mantendrá así a lo largo del presente año. Pero es que, además del viento monetario a favor, las empresas del Ibex 35 cuentan con otra baza, como es la previsión de crecimiento económico para 2015, que el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, estima se puede situar entre un 2,5% y 3%.

La mayor parte de las compañías reconocen que el horizonte para reducir la deuda nunca se ha mostrado tan limpio y despejado como ahora. En un brote de optimismo contenido porque hay varios factores que han ayudado a crear este ambiente. El precio del dinero (tipo de intervención del BCE) fijado el pasado año en el 0,05% facilita la renegociación de los créditos a la baja y a alargar los vencimientos. Y permite también un mayor ahorro de costes de financiación: “las empresas más endeudadas -apunta un analista- utilizarán esta y otras vías de financiación alternativa, sustituyendo el crédito bancario por las emisiones de activos financieros, bonos o pagarés”. Y “éste proceso de desintermediación bancaria seguirá en el futuro”, apunta Antonio Castelo, experto en renta variable del broker online Interdin.com.

Retornos al alza

Al mismo tiempo, la mejora de la actividad económica -mayor crecimiento- tendrá un reflejo inmediato en las cuentas de resultados, de la misma forma que los ahorros en costes financieros se trasladarán al beneficio anual. En los nueve primeros meses de 2014, las empresas del Ibex ya pudieron comprobar que la tendencia de los beneficios era claramente al alza, si bien todavía el mes de diciembre era muy pronto para que lograsen ajustar las deudas al nuevo escenario, los directores financieros ya veían el horizonte más claro.

Que las deudas aprietan es una penitencia que conocen unos mejor que otros. La deuda neta de las empresas del Ibex 35 se mueve en el entorno del 52% de su valor bursátil (capitalización), aunque su distribución o reparto no es precisamente homogéneo. Aquí, en el Ibex, el endeudamiento va por barrios. Y para barrio con deudas, el de las constructoras, con situaciones de muy diferente grado de urgencia, que van desde Sacyr, cuya deuda es cerca de cuatro veces su valor en Bolsa; seguida de OHL, con 3,5 veces; FCC , 2 veces, mientras las deudas de ACS y Ferrovial representan el 66% y el 50% del valor bursátil respectivamente.

Tampoco se salvan las constructoras si se cambia la referencia para medir las deudas, y en vez de la capitalización se comparan con los beneficios. Sacyr vuelve a ser la compañía del selectivo más endeudada, con casi 6.000 millones de euros, que equivalen a 15,7 veces su beneficio bruto previsto en 2014. En el mismo grupo aunque con menor apalancamiento, Ferrovial, FCC, OHL y ACS han puesto en marcha distintas estrategias para avanzar en el desendeudamiento que pasan, en su mayoría, por la venta de activos. Es el caso de OHL, que reduce su participación en la filial de México, o FCC dando entrada en su capital a un socio como Carlos Slim, o de Sacyr con la venta de activos de Vallehermoso a Sareb. “El elevado endeudamiento de las constructoras en el selectivo español ha sido determinante para que sea uno de los mercados más endeudados de Europa”, añade Pingarrón.

Por distintas vías, como también por la urgencia que demanda contar con un balance saneado, costes financieros más bajos y un mejor rating, compañías como Telefónica, Iberdrola o Repsol vienen recortando sus deudas desde hace dos años. Son las grandes cotizadas por volumen que se corresponde también con las grandes deudas. Pero son las que más han saneado el balance. El caso de Telefónica es el más ilustrativo, con un pasivo de 53.000 millones de euros en 2012, la compañía señala que tomó la decisión de “gestionar de manera proactiva la cartera de activos”, lo que se tradujo en una mayor flexibilidad financiera.

Operaciones

Desde entonces, la deuda de la operadora se ha reducido hasta los 43.000 millones de euros estimados para el cierre de 2014 (una ratio de deuda neta sobre beneficio bruto de 2,5 veces). Como explicaba el presidente de la compañía, César Alierta a los accionistas, “la menor deuda es resultado de la generación de caja y de la gestión de los activos”. Así, ha desinvertido en algunas filiales, vendido autocartera y “no ha tenido ningún problema para financiarse en los mercados internacionales”, señala Antonio Castelo, que añade que “la ratio deuda neta/beneficio bruto de 2,5 veces es una referencia óptima para las empresas industriales”.

Con la misma intensidad de trabajo que la empresa de telecomunicaciones, se han empleado Iberdrola e Repsol. La eléctrica redujo su endeudamiento en más de 4.000 millones de euros con desinversiones en EDP, Brasil y una parte de su negocio eólico. Tras las operaciones, la deuda neta ajustada de la compañía lograba el objetivo fijado en los 24.000 millones. Mientras la petrolera reducía la deuda en 2.200 millones de euros por la venta de su negocio de GNL a la británica Shell y su participación en un gasoducto en Perú.

También por los intereses de la deuda y la lógica presión de los acreedores, las constructoras han sido muy activas en reestructurar sus hipotecas. Porque un endeudamiento elevado es siempre una mala tarjeta de presentación si se trata de visitar los mercados en busca de dinero. En este trance es donde las calificadoras de rating juegan su papel, en ocasiones ingrato y discutible, de poner nota a las empresas y que en el caso de las más endeudadas resulta negativa. “El elevado endeudamiento ha sido como una muralla para muchas compañías del Ibex, que les ha impedido acceder a los mercados de financiación”, según Castelo, unos mercados que han estado cerrados a cal y canto en los años de la crisis.

El recorte de las deudas empresariales no se limita solo a las cotizadas del Ibex, sino que tiene un ámbito mucho mayor. Como señala un reciente informe del Instituto McKinsey sobre la deuda global (200 billones de dólares desde 2007, muy superior al crecimiento mundial), en el período de la crisis que arranca en 2007, el Gobierno central español ha aumentado la deuda en un 92%, que contrasta con la reducción en un 14% que han logrado las empresas no financieras.

En la misma línea, el Banco de España confirma que la reducción de la deuda de las compañías continuó su avance hasta cerrar en 2014 con una caída del 3,4%, “como consecuencia -señala el supervisor- del proceso de desapalancamiento desde el inicio de la crisis”. Con todo, las empresas españolas, confirma el Banco de España, siguen todavía muy endeudadas (960.000 millones de euros al cierre del ejercicio 2014), mucho dinero que en el caso de las cotizadas en el Ibex, sometidas a una severa dieta de adelgazamiento, pueden reducir en 25.000 millones de euros en 2015.

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