Editorial

La buena inversión de atacar el fraude

La Agencia Tributaria ha recaudado en 2014 12.300 millones de euros en su campaña de lucha contra el fraude fiscal, un 12% más que en el año anterior, y acumula ya 34.785 millones de euros en los tres últimos años, lo que supone una media de algo más del 1% del PIB al año. Las cálculos de la agencia cifran en un euro levantado por cada once céntimos invertidos en la lucha contra el fraude, sin duda una inversión muy rentable que debería intensificarse, pues los datos de recaudación sobre PIB en España siguen delatando la existencia de cantidades nada despreciables de bases imponibles ocultas al ojo de Hacienda.

La reforma fiscal que el Gobierno ha comenzado a aplicar el mes pasado ha ido acompañada con una batería de modificaciones lagares de carácter fiscal, tanto en el control del gasto como en la búsqueda de los ingresos, y tanto de las bases conocidas como las ocultas. Se conoce, por ejemplo, que hay más de 130.000 contribuyentes que tienen en el extranjero, y declarados, nada menos que 88.000 millones, cuyos rendimientos pasan cada año ahora por el filtro de los recaudadores. Tales políticas deben intensificarse, tanto fuera como dentro del territorio para que España compense la anomalía recaudatoria respecto a la EUA, única fórmula para eliminar los déficit crónicos y disponer de impuestos más bajos.