Más de 9.000 empresas y 200.000 visitantes acudieron a la feria

Los deberes pendientes de un turismo mareado de optimismo

La secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego (i), asiste a la firma de un convenio de colaboración entre el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria (2d), el presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo (2i), y la presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol, Margarita del Cid.
La secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego (i), asiste a la firma de un convenio de colaboración entre el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria (2d), el presidente de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo (2i), y la presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol, Margarita del Cid. EFE

Este domingo se cerró la 35 edición de Fitur, la feria del sector turístico más importante para el público de habla hispana y la tercera con mayor relevancia en Europa, por detrás de las celebradas en Londres y Berlín. Unas jornadas marcadas por el optimismo generado tras los datos de llegada de visitantes extranjeros a España del pasado ejercicio, 4,4 millones más que en 2013, y por la recuperación de la demanda interna gracias a la mejoría económica.

Más de 9.000 empresas y unos 200.000 visitantes han acudido a la feria, que ha registrado un incremento en el número de estands tras unos años de reducción y contención del gasto por parte de empresas, comunidades autónomas y destinos turísticos.

Las palabras recuperación y despegue han sido las habituales en unos días en los que los integrantes del sector turístico han apostado por mostrar sus fortalezas y novedades para atraer al público especializado y al generalista, en un momento en el que este último comienza a mostrar un mayor desahogo para abrir la cartera.

El gasto por turista sigue siendo la principal preocupación del sector aún cuando las cifras oficiales adelantadas por el ministro de Industria, Energía y Turismo, apuntan que los visitantes extranjeros dejaron 63.000 millones de euros el año pasado. En el segmento hotelero, las empresas comienzan a iniciar una leve recuperación de precios pero aseguran que aún están muy lejos de los niveles alcanzados en 2006.

Empresarios como Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá, insistían estos días en la necesidad de que el Ejecutivo impulse la reconversión de las zonas turísticas más maduras –como pueda ser el caso de Torremolinos– junto a las empresas privadas. Otros apuestan, por su parte, por realizar inversiones para mejorar la situación de sus establecimientos y de su oferta para lograr una diferenciación y una apuesta por la calidad, que al mismo tiempo permita justificar una subida de los precios al cliente final.

En esa guerra de precios ha entrado la economía colaborativa, donde el auge de plataformas como Airbnb está lastrando especialmente a la oferta hotelera de dos y tres estrellas en ciudades como Barcelona. Mientras, desde Exceltur se reclaman de forma insistente medidas “contra la mal llamada economía colaborativa” y las comunidades autónomas regulan una actividad que “ha venido para quedarse” como recalcaba estos días el fundador de Room Mate, Enrique Sarasola.

En el lado opuesto a los pisos turísticos y del “todo vale” mientras que se incremente la llegada de visitantes extranjeros, se aboga por potenciar un turismo de calidad que fomente un mayor gasto al visitante gracias a una apuesta cultural o gastronómica personalizada en función de cada cliente y se crean iniciativas como Essentially Mallorca, para favorecer un segmento que se está viendo penalizado por la caída del turismo ruso –de alto poder adquisitivo– a causa de la devaluación del rublo. Una clientela para la que se busca un alternativa aún inexistente. Si bien, el peso creciente de los inversores chinos en el sector y el aumento de los turistas de ese país deberían animar al sector a adaptarse a los hábitos y gustos de ese cliente.

Los expertos coinciden en que la crisis económica ha provocado una profesionalización del sector y que tanto propietarios de hoteles como operadores han echado mano de calculadora e innovación. Una circunstancia que coincide con la entrada de inversores, grandes fondos de inversión y grupos especializados en el sector. Junto a ellos, el mercado destaca el cambio registrado en el cliente, que gracias a internet es más exigente.

Para este año, el segmento de la turoperación y las agencias de viajes se mantienen atentos a marzo, mes clave para las reservas de la temporada estival. Iberia ya anunciado su retorno a La Habana y el inicio de las operaciones a Cali y Medellín. Air Europa volará a Tel Aviv (Israel) y Ouarzazate (Marruecos) y reforzará otras rutas con más frecuencias, al igual que Qatar Airways, que duplica el número de vuelos a Madrid y Barcelona desde Doha. Unas aerolíneas que además se ven beneficiadas, al menos en parte, por la caída del precio del petróleo.

Entre los empresarios hoteleros, Abel Matutes, del grupo Palladium, reconoce que los cuatro primeros meses del año van a ser positivos para Canarias por las reservas ya realizadas. Los alojamientos rurales, por su parte, tras un 2014 en el que han registrado un incremento de las reservas, del 12,5% en el caso de Clubrural, esperan la llegada de fechas clave como San Valentín –en auge– o Semana Santa.

El turismo de cruceros tampoco quiere perderse la recuperación de la demanda interna y el buen momento que viven puertos como el de Barcelona o Málaga. Así, Puertos calcula que este año se alcancen los 8,1 millones de cruceristas tras un 2014 en el que la cifra provisional es de 7,6 millones.

El Gobierno se ha marcado como objetivo alcanzar los 75 millones de visitantes en 2020. Cuantía que dependerá también de la recuperación de destinos como Túnez o Egipto, de cuya situación de inestabilidad ha beneficiado a España desde 2013.