Informe anual

Coface alerta del riesgo de tensiones políticas en España

El nuevo presidente de Grecia, Alexis Tsipras, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.
El nuevo presidente de Grecia, Alexis Tsipras, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

En un París invernal y gris, los analistas de la agencia pública francesa de calificación de riesgos presentaron su informe anual de evaluación de los peligros y oportunidades de negocios en 160 países. Hay optimismo, pero con moderación. El año que acaba de comenzar vendrá acompañado de un crecimiento del 3,1%. En España el aumento del PIB se cifra en un 1,7%, ligeramente inferior al 2% pronosticado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Y muy alejado del 3% que aventuro Luis Guindos hace unos días.

En este informe, Coface mantiene la valoración positiva, que ya presentó el pasado octubre, de la evolución de la economía española. No ha habido cambios importantes. España recibe la calificación A4 en su evaluación país, lo que implica que las perspectivas económicas y financieras pueden verse marcadas por algunas fragilidades y que existe un riesgo de tensiones en el contexto político. Con respecto a la probabilidad de impago de las empresas, esta se sitúa un nivel por encima del bono basura.

En cuanto a los elementos que influyen positivamente en la recuperación española destacan, para esta agencia, el despegue de la competitividad y el fortalecimiento del sector exportador; la mejora de la situación financiera del tejido empresarial; y las reformas estructurales puestas en marcha por el Gobierno. Los deberes pendientes son la aún convalecencia de la banca y la construcción; el elevado nivel de la deuda privada; y la no disminución del endeudamiento público.

Muy presente ha estado en estas jornadas, las consecuencias de la victoria de la izquierdista Syriza en los comicios griegos de este domingo. Yves Zlotowski, economista de jefe, no se mostró especialmente preocupado. La clave para resolver adecuadamente este desafío no estará, según este especialista, tanto en la negociación de una reestructuración de la deuda griega, que hace ya tiempo que se planteaba como inevitable, sino en la aceptación por parte del nuevo Ejecutivo heleno de la condicionalidad. Es decir, de continuar con las reformas ya emprendidas en el país mediterráneo.

También, hubo alguna referencia al ascenso de Podemos en España y a la desafección de la ciudadanía con respecto a los partidos tradicionales. Según Zlotowski, es imprescindible que la recuperación económica sea percibida por amplias capas de la población. Algo que aún no se ha producido y que alienta el auge de grupos que "ponen en cuestión las bases de la construcción europea".