Gasolina aún más barata

Al surtidor le sacan tarjeta

Descuentos al utilizar medios de pago propios es la fórmula para captar a un cliente resabiado tras años de alza en el precios de los carburantes

Al surtidor le sacan tarjeta

Con el precio del petróleo en mínimos después de una larga época de subidas y la competencia entre marcas más viva que nunca, la lucha de las gasolineras por fidelizar clientes está a la orden del día. No hace mucho que el litro de gasolina sin plomo no superaba el euro por litro (en torno a los 90 céntimos de euro en el año 2005). Tras ello, se experimentó la época de subidas constante, llegando hasta superar 1,5 euros el litro en el verano de 2012. Pero el cambio de tendencia ha comenzado este otoño y la caída de los precios llega con un conductor que ya está de vuelta en cuestión de llenar el depósito.

Nuria Alonso, directora de relaciones institucionales del Comisariado Europeo del Automóvil (CEA), apunta que, “ante la crisis, se produce una fuerte competencia entre cadenas de carburantes”. Además, los conductores llevan tiempo sufriendo el encarecimiento del combustible y buscando alternativas más económicas para sus desplazamientos, “algo que a muchos les ha llevado incluso a dejar aparcado su vehículo”, matiza la directora. Desde luego, las marcas también han tenido que reinventarse y ser mucho más competitivas.

Por ello, la reactivación del consumo de gasolina –con el mayor número de coches en la carretera– pone de manifiesto una nueva realidad que invita al conductor a llenar el tanque con mucha más cabeza, no pagando más por lo mismo. Además, la barrera psicológica del euro por litro de diésel ha sido el mejor reclamo comercial para muchas cadenas de gasolineras de bajo coste estas Navidades.

Las cifras

130 euros al año es el ahorro que puede producir la tarjeta Repsol Máxima para un vehículo diésel que recorra más de 10.000 kilómetros.

61% de las gasolineras de nuestro país pertenecen a cadenas mayoritarias. El resto son cadenas de bajo coste y operadores independientes.

1,32 euros el litro de gasolina sin plomo 95 es el precio medio de noviembre de 2014. De estos 1,32 euros, 0,69 euros son impuestos, según los operadores de productos petrolíferos.

2,5 millones de clientes particulares son usuarios de las tarjetas de fidelización de Cepsa (Porque Tú Vuelves), en la que se acumulan puntos y dinero para repostar.

Sin embargo, la fidelización de clientes no es algo nuevo y cadenas distribuidoras como Repsol o Cepsa lo practican desde que se liberalizó el sector en la década de los noventa y comenzó la verdadera competencia. Al precio del petróleo, o al entorno económico, hay que sumarle que el cliente de gasolinera es uno de los más infieles en cuanto a dónde repostar y la regla suele obedecer a la cercanía a la hora de elegir estación de servicio.

Alonso explica que “las marcas han ido adaptando sus tarjetas y campañas de ahorro a cada perfil de cliente y a las demandas de este, lo que hace que se incrementen los beneficios que el conductor obtiene independientemente del tipo de consumo que realice”. Y recuerda: “El ahorro puede ser muy notable en un cómputo de gasto anual”, llegando a ofrecer hasta un 5% de descuento en combustible o acumulando, en otros casos, el 8% del importe gastado.

“Desde CEA recomendamos a los conductores que busquen descuentos en formato tarjeta de fidelización u otro, como campañas temporales, que resulten beneficiosos para su bolsillo”, añade. Las nuevas tecnologías ayudan a encontrar el precio más bajo de forma rápida, mediante aplicaciones para móvil o con la página habilitada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. (http://geoportalgasolineras.es/).

Si analizamos las diferentes opciones para ahorrar, encontramos que el grupo de distribución francés Carrefour y su pequeña red de gasolineras es uno de los que más ahorro ofrece a la hora de llenar el tanque. Y no solo porque el precio sea de los más bajos del mercado, sino gracias a su tarjeta del Club Carrefour o Pass, cuyo importe acumulado se le reembolsa en forma de cheque para gastar, eso sí, en sus hipermercados. Haciendo una cuenta media, suponiendo que se consume un tanque de 60 euros a la semana, a final de mes contaremos con cerca de 20 euros en dinero para compras.

Descuentos de mayor a menor

- Los usuarios titulares de una tarjeta Club Carrefour o Pass podrán obtener un 8% de reembolso para gastar en su compra de hipermercado al repostar en sus propias gasolineras.

- BP se alía con Visa (emitida por Bankinter Consumer Finance) y ofrece hasta un 6% de reembolso por su uso en estaciones de servicio en España, que podrá utlizarse en el siguiente repostaje.

- Santander Advance Cepsa piensa en los autónomos y ofrece descuentos de entre el 3% y el 6,6% en el consumo de gasolina.

El grupo BP ofrece una serie de ventajas a través de BPpremierplus, una tarjeta que permite obtener puntos y descuentos con cada repostaje. Por cada litro de combustible se acumulan 3 céntimos. Otra opción es la Visa BP, emitida por Bankinter Consumer Finance, es gratuita y ofrece hasta un 6% de descuento por las compras realizadas en las estaciones de servicio BP en España y hasta un 3% de descuento en las efectuadas fuera de los establecimientos de la compañía. El dinero descontado se acumula directamente en dicha tarjeta. La británica también ofrece opciones para profesionales y flotas así como descuentos a los titulares en seguros de salud o supermercados.

Los clientes de Ibercaja titulares de las tarjetas Repsol Máxima o MasterCard Negocios, en sus versiones general y agrarios, pueden beneficiarse de un descuento del 3% en carburante al repostar en las estaciones de servicio del grupo Repsol. La tarjeta Repsol Máxima tiene la ventaja de que es gratuita para los clientes de tarjetas de crédito, tanto de Ibercaja como de Banco Popular y Banco Sabadell. Proporciona, además de un descuento permanente de al menos el 2% en carburante, rebajas del 5% en las tiendas y servicio de lavado de vehículos de las estaciones de Repsol, Campsa y Petronor.

Banco Santander y Cepsa se han unido para ofrecer a autónomos y a empresas la nueva tarjeta de crédito Santander Advance Cepsa. Con este medio de pago, ambas entidades ofrecen una nueva fórmula para el control de gastos de los empresarios, así como un ahorro de entre el 3% y el 6,6% en el consumo de gasolina.

El servicio se complementa con la gestión administrativa de impuestos indirectos (por ejemplo el IVA) mediante el acceso a factura electrónica. Cepsa también apuesta por el sector particular con la tarjeta Porque Tú Vuelves que ofrece hasta un 5% de descuento.

Otras entidades, como Mutua Madrileña, se han aliado con la red de Repsol, Campsa y Petronor para ofrecer descuentos mediante la tarjeta Soy. Igualmente, CEA ofrece a los socios automovilistas del club la tarjeta Solred de forma totalmente gratuita y les otorga un beneficio del 2% de descuento.

Misma calidad a mejor precio, ¿es posible?

Al surtidor le sacan tarjeta

Desde que aparecieron las gasolineras asociadas a marcas de hipermercados, cuyos precios han sido notablemente más bajos, las leyendas urbanas no han parado. “Es gasolina de mala calidad”, decían las malas lenguas, otras afirmaban que sus surtidores no servían lo que indicaban o que dejaban residuos que al cabo del tiempo terminaban por inutilizar un vehículo.

“Nada más lejos de la realidad. Tras varios estudios, no se encuentran evidencias para afirmar que la calidad de estas gasolinas sea peor que otras”. Así lo creen desde la Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción (Conepa) quienes aseguran que “no han reportado problemas mecánicos en toda su extensa red de talleres por el repostaje en este tipo de estaciones de servicio”. Raras veces un usuario reposta siempre en la misma gasolinera, por lo que sería difícil de determinar.

Desde el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) recuerdan que “con independencia del producto que elabore cada petrolera, el responsable, casi en exclusiva, del almacenamiento, transporte y distribución del carburante de todas las gasolineras de España es el grupo CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos), que tiene que cumplir con la norma impuesta por el Estado”, por lo que no existiría diferencia entre cadenas. De esta forma quedan desmentidas cualquiera de las teorías conspiratorias en torno al combustible de bajo coste.

Sí existe diferencia en el servicio ya que se trata de espacios automatizados. Allí no se encontrará al dependiente para ayudarle (aunque está en peligro de extinción en las grandes cadenas) ni podrá comprar cualquier productora. Y el tiempo invertido es mayor, ya que las colas para pagar suelen ser largas.

Como todo se pega, las grandes marcas no son ajenas a la tendencia, y distribuidoras como Repsol y Cepsa ya han creado sus propias estaciones de bajo coste que operan con los nombres de Campsa Exprés y Red Ahorro y ya suman 46 estaciones de servicio en el país.