Editorial

Más carburante para la economía

El Gobierno ha revisado al alza el crecimiento económico previsto para 2015 al alza en los últimos meses por el convencimiento de que la depreciación del euro y la reforma fiscal encandilaría la demanda privada de consumo y la exportación. Pero en las últimas semanas el consenso de los analistas ha llevado la previsión más allá por el efecto esperado de la depreciación súbita del petróleo, que ha perdido la mitad de su valor en los últimos meses. La renta disponible adicional, el dividendo del petróleo, puede cifrarse en unos 18.000 millones de euros para empresas y familias si se replica miméticamente la bajada del crudo en los precios de los carburantes.

Pero tal cosa es mucho suponer. Es darle demasiado crédito a la buena fe de la oferta pensar que trasladará punto por punto cada una de las bajadas. De hecho, el conocido como efecto pluma es tradicional cuando la tendencia de las materias primas es bajista, y los operadores se resisten a replicarlo para engordar márgenes. El Gobierno estudia medidas adicionales para acelerar el traslado de los movimietos del crudo a los carburantes, y ha pedido a las aerolíneas y navieras que lleven a tarifa las bajadas. Pero la presión debe extenderse a toda el transporte público, sea autobús o taxi, del que no se tiene noticia que haya bajado nunca en la historia.