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El precio del crudo avivará las fusiones

Hubo 383.000 millones dólares de dólares (318.400 millones de euros) en fusiones y adquisiciones en el sector del petróleo y el gas en 2014 hasta el 11 de diciembre. Sin embargo, Europa ha dejado pasar mucho: cerca de tres cuartas partes de los objetivos han estado en América del Norte, según datos de Thomson Reuters.

La fuerte caída en el precio del Brent, a alrededor de 60 dólares el barril, hará que sea más difícil conseguir acuerdos a corto plazo. Esto hace que todos sean más cautelosos. Los compradores se preocupan por que los precios caigan aún más, mientras que el instinto del vendedor es esperar una recuperación. La última gran caída del petróleo a finales de 2008 fue demasiado efímera como para impulsar una gran ola de fusiones y adquisiciones.

Pero si el precio actual del petróleo persiste, el estrés financiero podría hacer vulnerables a los pequeños jugadores. La deuda neta para los exploradores incluyendo Afren, EnQuest, Premier Oil y Tullow Oil podría llegar a ser de tres veces el Ebitda, o más, si el petróleo se mantiene en 60 dólares en 2015, calcula Barclays.

Si el bajo precio del petróleo persiste, el estrés financiero podría hacer vulnerables a los pequeños jugadores

Repsol ya dio el paso con una oferta de 13.000 millones por la endeudada Talisman de Canadá. También es posible que se produzcan fusiones defensivas con canje de acciones como las de finales de los noventa. Esto ya ha comenzado a pequeña escala con la adquisición de Salamander por parte de Ophir. La industria tiene un problema de costes que no pueden ser satisfechos siempre con la reducción de gastos de capital y venta de activos. El ex presidente de BP John Browne escribió en sus memorias que una fusión con Shell, planteada mientras él estaba al frente, podría haber facilitado 9.000 millones de dólares en sinergias anuales.

BP se enfrenta a grandes pasivos en el Golfo de México y a la volatilidad en Rusia. BG ha sido durante mucho tiempo un objetivo y el nuevo consejero delegado entra en marzo. No está claro que Shell, la fea del baile en los noventa, vaya a hacer algún movimiento. Exxon y otras grandes compañías estadounidenses podrían estar tentadas. De cualquier forma, es probable que las grandes petroleras se hagan aún mayores el año que viene.