Por primera vez los precios de los principales servicios y el transporte tienden a congelarse

Llega la cuesta de enero más llevadera

Varios viajeros se disponen a tomar un tren en la estación de Chamartín, en Madrid. EFEJavier Lizón
Varios viajeros se disponen a tomar un tren en la estación de Chamartín, en Madrid. EFE/Javier Lizón EFE

A muchos los excesos navideños les van a dejar el saldo de la tarjeta de crédito y la cuenta corriente temblando, pero este 2015, a diferencia de lo que ya se había convertido casi en otra tradición ancestral, llega con buenas noticias en lo que a las subidas de precios se refiere.

Por primera vez en la historia reciente, consumidores y empresas van a notar con cierto alivio que haber cambiado de año no supone automáticamente pagar más por costes tan importantes para su actividad como el transporte o por recibir los principales servicios y suministros.

La explicación a este vuelco solo hay que buscarla en dos aspectos. El primero es que la crisis ha dejado un entorno generalizado de desinflación o precios a la baja. Los comerciantes perciben que la única forma de reanimar el lánguido consumo es reduciendo sus tarifas y desde hace meses la táctica parece que funciona. Eso es lo que ha propiciado que el INE estimara el martes que el IPC finalizó 2014 en el -1,1%, la tasa más baja en diez años si se confirma el dato el próximo 15 de enero.

Y el segundo es que este recién estrenado 2015 será el primer año en el que se aplique la Ley de Desindexación de la economía, cuyo objetivo primordial precisamente es desligar del IPC la actualización de los precios de los contratos públicos y otros grandes capítulos de gasto, como son las pensiones, que ya cuentan con su propio índice de revalorización.

Cuando el Gobierno apruebe el reglamento de dicha ley se podrán conocer en qué supuestos se podrán realizar revisiones de precios periódicas, así como qué fórmulas se aplicarán para fijar sus cuantías. Estas circunstancias son las que han provocado que este año la cuesta de enero vaya a ser menos cuesta, al menos, por la parte de lo que van a hacer los grandes recibos de suministros.

En el caso de la energía todo son parabienes este año, en contra de lo que había sido habitual en el pasado. El Ejecutivo ha decidido congelar la parte regulada del recibo de la luz, más conocida como peajes, por lo que esta contención en el coste de la electricidad se unirá a la rebaja del 4,9% que experimentó la factura eléctrica de los hogares el año pasado.

Con el cambio de ejercicio también disminuye el gas natural un promedio del 3,3%, como consecuencia de la congelación de los costes regulados y del desplome del petróleo. Para los usuarios de la bombona de butano, el precio se mantiene invariable en los 17,5 euros hasta el 31 de marzo, cuando volverá a ser revisado.

Y el inicio de enero no parece que vaya a romper la tendencia marcada por los carburantes desde que el petróleo inició la senda bajista. Las cifras avalan que gasolina y gasóleo se abarataron a lo largo de 2014 entre el 13% y el 14,6%, respectivamente. Quizás este alivio, unido al crecimiento del empleo logren, por fin, apuntalar la recuperación.

Menores costes en telefonía

Por segundo año consecutivo, Telefónica ha decidido mantener congelada la cuota de abono. Se trata del importe que pagan los clientes de telefonía fija y banda ancha fija que no tienen contratado ningún paquete de servicios, de modo que las variaciones en el alquiler de la línea apenas repercuten sobre uno de cada 10 minutos tarificados.

En materia de transporte, Renfe anunció que subirá un 1,8% el precio de los billetes de cercanías, media distancia y Feve. Se trata del encarecimiento más suave desde 2007. Por su parte, las tarifas de AVE y Larga Distancia, que no dependen de decisiones gubernamentales, sino de la política comercial de la operadora, se mantendrán invariables. Tampoco subirán, por primera vez en cinco años, los peajes de las autopistas dependientes de la red estatal. Un mantenimiento de precios que coincide con el primer repunte del tráfico (del 3%) en estas vías en los últimos ocho años. Y tampoco se encarecerán las tasas aeroportuarias, merced al acuerdo suscrito por el Gobierno, AENA y las aerolíneas.