Antonio Brufau

Más allá de la casualidad

Especialista en superar problemas, Antonio Brufau es el líder que más tiempo ha estado al frente de Repsol, que abre nuevos horizontes con la adquisición de la canadiense Talisman

Caricatura de Antonio Brufau, presidente de Repsol.
Caricatura de Antonio Brufau, presidente de Repsol.

Aunque en algún que otro discurso ha asegurado que le gusta desdramatizar el concepto de liderazgo, lo cierto es que a Antonio Brufau (Mollerusa, Lleida, 1948) se le suele asociar bastante con esa palabra. No en vano, este mismo mes el presidente de Repsol recogía en Nueva York el premio al líder empresarial del año, otorgado por la Cámara de Comercio España-Estados Unidos. Pese a que está convencido de que el funcionamiento de la compañía se debe al trabajo conjunto de un amplio equipo, lo cierto es que Brufau es la cara más visible de la petrolera desde que asumió la presidencia hace ya una década.

Es el líder que más tiempo ha estado dirigiendo los pasos de la multinacional y, como tal, ha tenido que hacer frente tanto a momentos buenos como a otros especialmente complicados –entre los cuales destaca la expropiación de YPF por el gobierno argentino en 2012–. Pero Brufau ha resistido los temporales de estos últimos años, en los que más reconocimientos ha recibido a su carrera, y en los que las aguas han ido volviendo a su cauce para Repsol, que a mediados de diciembre anunciaba la compra de la petrolera canadiense Talisman Energy por 10.400 millones de euros.

La operación es la mayor realizada por una empresa española en el exterior en los últimos cinco años y viene a compensar el golpe que recibió la compañía hace dos años (que incrementará su producción hasta en un 76%). El presidente de la petrolera la calificó de “transformadora e ilusionante”. Además, este movimiento sigue también en la línea de la internacionalización, que se ha convertido en uno de los sellos que ha marcado la trayectoria de Brufau en Repsol.

Y es que ese carácter global forma parte del propio ejecutivo catalán, a quien un artículo de la revista Forbes describía hace unos años como un directivo de estilo estadounidense, más cercano y transparente de lo que suelen ser por norma general los líderes empresariales españoles, afirmaba la publicación. Seguramente esa tendencia de Antonio Brufau hacia la forma de ser de los hombres de negocios del país norteamericano está relacionada con sus años en la auditora Arthur Andersen, en la que comenzó su carrera.

Tras estudiar Ciencias Económicas en la Universidad de Barcelona y concluir un máster en la prestigiosa escuela IESE, el hoy presidente de Repsol entró en la firma estadounidense, donde prestó sus servicios durante 18 años (en los que llegó a ser socio mundial y director de la sede en Barcelona). Brufau ha valorado muchas veces los conocimientos que adquirió en esa etapa de su trayectoria en la que también pudo establecer múltiples contactos con otros ejecutivos. “Aprendí todo lo que sé”, ha declarado en más de una ocasión.

Pero a los 40 años, le llegó la oportunidad de cerrar ese capítulo y afrontar un nuevo reto: incorporarse al equipo directivo de La Caixa. Allí ocupó el cargo de director general adjunto y asumió tareas de diversa índole debido a su protagonismo en la organización del grupo industrial (como la de presidir el parque temático PortAventura en representación de la entidad).

Poco después llegó su acercamiento al sector energético, cuando en 1997 se convirtió en presidente de Gas Natural. En octubre de 2004, se produjo su nombramiento al frente de Repsol.

En el mismo discurso en que aseguraba que el liderazgo de una compañía lo ostentan muchas personas y no solo su presidente, Antonio Brufau señalaba que se encontraba en su cargo actual como resultado de muchas casualidades, de estar en el momento adecuado en el lugar preciso. Pero su dilatada carrera revela que este ejecutivo ha sabido no solo aprovechar esas oportunidades, sino también afrontar momentos complejos.

“Me di cuenta de que la forma de enfocar los temas siempre tiene que ser flexible”, señalaba hace unos años en una entrevista como antiguo alumno del IESE. Saber que nunca existe una única respuesta parece haberse convertido en una máxima en los negocios para el presidente de Repsol, que ha encontrado siempre la forma de ver la otra cara de la moneda.

Otra de las frases que ha llevado por bandera y que ha querido transmitir a su descendencia es “intenta hacer siempre lo mejor posible lo que haces”.

Aunque hace tiempo que muchas voces especulan con su retirada de la petrolera, Brufau se mantiene en su puesto (aunque en primavera abandonaba las funciones de consejero delegado, que asumió Josu Jon Imaz).

Casado y con tres hijos, puede que cuando esa salida se produzca pueda dedicarse más a su familia y a otras actividades fuera de los despachos. Entre ellas, a su conocida afición por el fútbol, y por el FC Barcelona en particular.

Por el momento, este ejecutivo catalán continúa al frente de la mayor petrolera del país. Mientras así sea, el líder empresarial de 2014 seguirá trabajando rodeado de esos equipos que tanto valora y siempre dispuesto a superar cualquier obstáculo que se le ponga por delante.