Primer discurso de Navidad de Felipe VI

"Debemos cortar de raíz la corrupción"

"Los índices de desempleo son todavía inaceptables"

"Millones de españoles llevamos a Cataluña en el corazón"

El rey Felipe VI, en su primer discurso de Navidad.
El rey Felipe VI, en su primer discurso de Navidad.

El rey Felipe VI se mostró, en su primer mensaje de Navidad como Jefe del Estado, firme contra la corrupción, un mal que “debemos cortar de raíz y sin contemplaciones”. Porque, afirmó, la honestidad de los servidores públicos es un pilar básico de nuestra convivencia en una España que todos queremos sana, limpia.

El monarca, que compareció en un ambiente confortable, similar al salón de cualquier hogar, rodeado de fotografías familiares, flores de Pascua y luces navideñas, hizo referencia a su discurso del pasado mes de octubre en la entrega de los últimos premios Príncipe de Asturias (a partir de 2015 llevan el nombre de Princesa de Asturias) cuando afirmó que se necesitaban referencias morales a las que admirar, principios éticos que reconocer y valores cívicos que preservar. Pedía, entonces, un gran impulso moral colectivo. “Y quiero añadir ahora que necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva. Y en esa tarea, la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable”. En este sentido, añadió “que es cierto que los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas; eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de Derecho. Como es verdad también que la gran mayoría de los servidores públicos desempeñan sus tareas con honradez y voluntad de servir a los intereses generales”.

El Rey, aunque no aludió en ningún momento a la situación de su hermana la infanta Cristina, que se sentará en el banquillo como cooperadora en el fraude fiscal de su marido, Iñaki Urdangarín, y que, de momento, no ha renunciado a sus derechos sucesorios, sí insistió en que es “necesario evitar que esas conductas [irregulares] echen raíces en nuestra sociedad y se puedan reproducir en el futuro”. Porque los ciudadanos, aseguró, necesitan estar seguros de que “el dinero público se administra para los fines legalmente previstos; que no existen tratos de favor por ocupar una responsabilidad pública; que desempeñar un cargo público no sea un medio para aprovecharse o enriquecerse; que no se empañe nuestro prestigio y buena imagen en el mundo”.

Tasa de paro inaceptable

También habló de otro tema candente desde hace años en España: la situación económica, que continúa siendo un motivo de grave preocupación para todos. “Los índices de desempleo son todavía inaceptables y frustran las expectativas de nuestros jóvenes y de muchos más hombres y mujeres que llevan tiempo en el paro”. Felipe VI, a pesar de que hizo un guiño a los empresarios al afirmar que las empresas españolas son punteras en muchos sectores en todo el mundo, destacó, sin embargo, que la economía no ha sido capaz, todavía, de resolver de manera definitiva este desequilibrio fundamental.

“No obstante, es un hecho, muy positivo, que las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando y que hemos recuperado el crecimiento económico y la creación de empleo. Estos datos son una base para la esperanza de que, en el futuro, puedan generarse de forma sostenible muchos más empleos y, especialmente, empleos de calidad”. Y destacó que la lucha contra el paro debe continuar siendo la gran prioridad. Porque “el sacrificio y el esfuerzo de los ciudadanos durante toda la crisis económica exige que los agentes políticos, económicos y sociales trabajen unidos permanentemente en esta dirección, anteponiendo solo el interés de la ciudadanía”, ya que la economía debe estar siempre al servicio de las personas. Sobre este punto señaló que garantizar el Estado de Bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de cohesión social, junto a las familias y a las asociaciones y movimientos solidarios, ha de ser una prioridad.

A Cataluña en el corazón

 El tercer asunto caliente al que se refirió fue a la situación que se vive actualmente en Cataluña, y aludió al espíritu constitucional en el que España ha vivido desde 1978, aportando cada comunidad, cada pueblo y cada ciudadano lo mejor de sí mismos, haciendo hincapié en que, sin duda, desde Cataluña, se ha contribuido a la estabilidad política de toda España y a su progreso económico. “Es evidente que todos nos necesitamos. Formamos parte de un tronco común del que somos complementarios los unos de los otros pero imprescindibles para el progreso de cada uno en particular y de todos en conjunto”. En este tema, el rey Felipe quiso dejar a un lado los temas económicos, para hablar de sentimientos. “Millones de españoles llevamos a Cataluña en el corazón. Como también para millones de catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser. Por eso me duele y me preocupa que se puedan producir fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos. Nadie en la España de hoy es adversario de nadie”, aseguró en tono relajado.

Porque lo que hace a España única, es “la suma de nuestras diferencias que debemos comprender y respetar y que siempre nos deben acercar y nunca distanciar. Porque todo lo que hemos alcanzado juntos nace de la fuerza de la unión. Y la fuerza de esa unidad es la que nos permitirá llegar más lejos y mejor en un mundo que no acepta ni la debilidad ni la división de las sociedades, y que camina hacia una mayor integración”.

En opinión del nuevo rey, los desencuentros no se resuelven con rupturas emocionales o sentimentales y señaló que respetar la Constitución es la garantía de una convivencia democrática, ordenada, en paz y libertad.

Espíritu renovador

 Por último, Felipe VI mencionó la abdicación, el pasado mes de junio, de su padre, el rey Juan Carlos, y su proclamación como rey como un ejemplo de seriedad y de dignidad que dio España a sí misma y al mundo. Desde entonces, “he visto ilusión en muchos de vosotros, en vuestras miradas, en vuestras palabras, ante el inicio de una nueva época en nuestra historia”.

Y señaló que, a pesar de los tiempos complejos y difíciles, es necesario afrontar el futuro con responsabilidad, ilusión y espíritu renovador. “Aunque también tengamos la responsabilidad de corregir los fallos y mejorar y acrecentar los activos de la España de hoy”. Y destacó como virtudes, la consolidada democracia de España, la estabilidad política, el marco constitucional y la vocación universal de España.

Recuperar la confianza

Para concluir, enumeró como grandes retos, la regeneración de la vida política, recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, garantizar el Estado del Bienestar y preservar la unidad del Estado desde la pluralidad. “No son tareas sencillas, pero los vamos a superar. Tenemos capacidad y coraje de sobra, también deseo, voluntad y confianza”. Porque es la clave, aseguró Felipe VI, para recuperar el orgullo, “la de una España moderna, de profundas convicciones democráticas, diversa, abierta al mundo, solidaria, potente y con empuje”.