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Llamando a Carlos Slim

Carlos Slim podría intentar comprar T-Mobile Estados Unidos, de 21.000 millones de dólares (unos 17.128 millones de euros), en 2015. El multimillonario mexicano necesita reducir la dependencia de su compañía telefónica en su país de origen. El cuarto mayor operador inalámbrico de Estados Unidos es barato, su matriz no lo quiere y hay lógica estratégica para un acuerdo.

Bajo una ley reciente de México, los beneficios de América Móvil se verán minados por sanciones si mantiene más de la mitad del mercado de las telecomunicaciones del país. Actualmente cuenta con aproximadamente el 70% del negocio de la comunicación inalámbrica. Así que está estudiando desinversiones.

Por otra parte, el consejero delegado de Deutsche Telekom, Tim Hoettges puso un neón de “se vende” en su filial estadounidense en noviembre, diciendo que T-Mobile Estados Unidos era un candidato de adquisición atractivo para Dish Network, Comcast y América Móvil.

La posición de T-Mobile Estados Unidos como empresa pequeña en un mercado que experimenta feroces guerras de precios puede hacer reflexionar a Slim, que está acostumbrado a dirigir casi un monopolio. La empresa debe generar algo más de mil millones de dólares de flujo de caja libre el próximo año, calcula MoffettNathanson, pero tendrá que gastar más de eso en la próxima subasta de espectro. La experiencia de Slim en México hace que aprecie los atractivos márgenes que existen en un mercado con una competencia limitada.

La administración del presidente Barack Obama en contra de la consolidación entre los cuatro grandes proveedores de telefonía móvil de Estados Unidos. El próximo ocupante de la Casa Blanca puede tener una opinión diferente. Comprar ahora barato T-Mobile Estados Unidos podría dar a Slim la opción de contar con fuertes beneficios al norte de la frontera.