Tribuna

Cuba ya camina hacia las reformas

Ya se han escrito ríos de tinta. Los medios audiovisuales no dejan de hablar. La noticia es histórica: la República de Cuba establece relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América. Ahora, todos quieren elucubrar con el futuro de la mayor de las Antillas y Cuba no está para que jueguen con ella los aventureros políticos y ello en razón a dos hechos relevantes:

1) Los cubanos son un gran pueblo consciente de su orgullo y dignidad.

2) Cuba lleva años de transformaciones legislativas.

El primer hecho produce el efecto de que el cubano no va a dejar de serlo, ni perderá su identidad por el establecimiento de las relaciones diplomáticas.

El segundo determina que Cuba no tiene que importar leyes, ya las está promulgando y así resulta que:

  • En abril de 2009, se celebra el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que se aprueban nuevos lineamientos económicos y sociales.
  • Julio 2010: Las modificaciones al Código Civil permiten el otorgamiento de derechos sobre la superficie por 99 años y en perpetuidad a empresas mixtas para proyectos de bienes raíces. Decreto-Ley 273 del 19 de julio de 2010 del Consejo de Estado.
  • En noviembre de 2011, se aprueba un decreto ley que liberaliza el mercado de bienes raíces. Decreto-Ley 288, modificativo de la Ley 65 del 23 de diciembre de 1988: Ley general de la vivienda.
  • En diciembre de 2011, se flexibilizan las restricciones a los pequeños negocios y se emiten nuevas licencias para empleo en el sector cuentapropista. Decreto 292 del Consejo Ministros. Resolución 409 del MFP y Resolución 46/2011 del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.
  • En noviembre de 2012, se establece en Cuba el nuevo código tributario, mediante la Ley 113/2012 del Sistema Tributario.
  • El Consejo de Estado aprobó en septiembre de 2013 el Decreto-Ley 313 de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (similar a nuestros planes entre los cincuenta y sesenta con la creación de Mercasa y polígonos industriales en Cataluña, País Vasco, Valladolid, etc.).
  • Se publica en marzo de 2014 la legislación sobre la inversión extranjera para establecer un nuevo marco legal para la inversión extranjera en Cuba. Ley 118 de la Inversión Extranjera; Decreto 325/2014 sobre el reglamento de la Ley de la Inversión Extranjera.

Este marco legislativo brinda al hombre de negocios la seguridad jurídica para su inversión, hasta el punto que en este desarrollo legislativo se está trabajando en el ámbito de los delitos económicos –corrupción, blanqueo de capitales, etc.–, según resulta del último seminario celebrado en La Habana a primeros de noviembre, donde se anunció el proyecto de un nuevo Código Penal y de una nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal. Asimismo, el 6 de enero de 2015 entrará en vigor una nueva Ley Regulatoria del Proceso Constructivo. Con ello se está dando respuesta a la realidad económica social de la isla, haciendo ilusorias las pretensiones de elucubración a que nos referíamos al principio.

La aplicación práctica de la nueva Ley de Inversiones Extranjeras (Ley 118/014) junto con el Decreto Ley de la Zona de Especial Desarrollo del Mariel (313/014) constituyen un acicate para la actualización del modelo económico cubano. La aplicación conjunta de ambas leyes ofrecen importantes novedades para la creación de empresas en Cuba: un especial sistema tributario; se regulan las relaciones laborales; se establecen garantías jurisdiccionales con relevancia en el sistema arbitral de resolución de conflictos y permiten la repatriación de beneficios. Y todo ello a título enunciativo, pues se requeriría de más espacio para unos comentarios exhaustivos.

La legislación de la República de Cuba está propiciando la inversión extranjera con el fin de generar recursos a distribuir entre la población de modo que el Gobierno ya tiene contemplados cuales son los sectores prioritarios para las inversiones.

Sin duda alguna que quedan muchas cuestiones de gran trascendencia económica susceptibles de regulación (el sistema monetario y la unificación de moneda), más todas estas cuestiones no se pueden acometer de forma precipitada, requieren su tiempo, pero en todo caso se harán, pues carecía de sentido las reformas parciales fuera de un marco legislativo global.

No podemos regresar allí pensando que los problemas de Cuba los vamos a resolver –término muy al uso– los españoles que aún creemos que somos la metrópoli.

Rafael Quecedo es abogado.