Editorial

El precio impulsa los alquileres

Más del 22% de la población española vive ahora en alquiler, frente al 19% que lo hacía antes de iniciarse la crisis, lo que supone que los números comienzan a acercarse a los valores comunes en Europa, con más tradición de arrendamiento que aquí. El motor de este giro, modesto aún si se compara con el producido en Reino Unido, ha sido la crisis provocada por el boom inmobiliario. Una vez más, como en la inmensa mayoría de las relaciones económicas, ha sido el precio el factor determinante del trasvase desde la vivienda en propiedad al alquiler. Los altos precios alcanzados por las casas las convierte en prohibitivas para capas cada vez más numerosas de la población, sobre todo la juvenil, atrapada también en una depreciación salarial notable. Y la presión de la crisis ha empujado a muchos propietarios a buscar rentas alternativas poniendo en el mercado sus propiedades.

Pero no debemos olvidar también la contribución de las políticas de incentivos fiscales, tanto para propietario como inquilino, así como los pasos dados en materia de seguridad jurídica para el casero, no del todo concluidos. Medidas adicionales estabilizarían las tasas de alquiler en valores más elevados, contribuirían a devolver el precio de los activos a su valor real y liberarían más renta tanto para consumo como para inversión.