Bonos, más allá del ciclo económico

Mesa de tesorería de la nueva sede de BBVA.
Mesa de tesorería de la nueva sede de BBVA.

Ha sido uno de los activos con mejores retornos en los últimos años, contribuyendo a mitigar riesgos y a reducir la volatilidad, además de aportar ingresos regulares y potencial crecimiento del capital. Por ello, los bonos juegan un papel relevante en una cartera de inversión.

Sin embargo, con tipos de interés en mínimos históricos, baja inflación y alta fluctuación, la obtención de rendimientos reales es el principal reto para 2015, en opinión de José María Serrano-Pubul, socio de Yesficom. “El gran mercado alcista en renta fija ha quedado atrás. Estamos entrando en un período sostenido de rentabilidades decrecientes y escasas, de manera que hay que prestar más atención a las valoraciones”. Además, asegura, los inversores deben preocuparse por la variación de precios, que seguirá alta durante un tiempo, y mirar más allá del ciclo económico, en una amplia gama de sectores de deuda y en todos los mercados”.

María José Martínez Blázquez, de Ibercaja Gestión, abunda en que con las políticas monetarias llevadas a cabo en todo el mundo, los activos de renta fija (depósitos, pagarés de empresa, bonos y obligaciones…) han reducido sus ganancias, no solo a niveles anteriores a la crisis sino incluso a mínimos históricos. Las oportunidades se han limitado drásticamente. Por tanto, “las alternativas que aún tienen algo de recorrido para los inversores son alargar la duración de los bonos (comprar vencimientos superiores a siete años) y títulos de menor calidad (high yield o emergentes)”, aconseja la gestora. Pero estas oportunidades entrañan riesgos, teniendo en cuenta que, para obtener retornos por encima del 3% (umbral de rentabilidad que antes era de fácil acceso), es necesaria la combinación de activos de baja calidad con duraciones largas.

Gonzalo Ramírez, director de renta fija de Tressis, apunta que, al no ser un mercado organizado como Bolsa, el precio sobre un mismo bono puede diferir de una entidad a otra. “No obstante, muchas entidades tienen plataformas de cotización donde el inversor puede comprar cualquier título. Pero debemos tener cuidado porque, aunque los precios parezcan ventajosos, las comisiones de compraventa, custodia, pagos de cupón, amortización… pueden rebajar la rentabilidad real”. En todo caso, recuerda que desde instituciones públicas como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se está impulsando la creación de sistemas de contratación para favorecer al cliente minorista.

La renta fija es, en general, un mercado de grandes importes. Por tanto, un dato relevante a la hora de invertir es el volumen mínimo de contratación. Hay bonos corporativos y bonos soberanos o de comunidades autónomas a partir de 1.000 euros. Sin embargo, el importe mínimo del 80% de los títulos de deuda emitidos en Europa fluctúa entre 50.000 y 100.000 euros. Es algo difícil de explicar para Gonzalo Ramírez: “¿Por qué cerrar este mercado solo a las instituciones financieras o a la banca privada cuando en Estados Unidos la mayoría de las emisiones son de 2.000 dólares? ¿No sería mucho más beneficioso para las empresas que emitieran bonos con importes bajos para dar acceso al mercado minorista y, por tanto, para que haya más demanda de su deuda? ¿Por qué limitar la diversificación de las carteras?”, se pregunta.

Desde la Asociación Europea de Asesores Financieros (EFPA), Pablo Larraga asegura que el inversor particular tiene muchas dificultades para acceder a la renta fija, “sobre todo si lo comparamos con el acceso al mercado bursátil, a la compra o venta de acciones”.

Con opciones limitadas, los gestores aconsejan alargar la duración de los activos a más de siete años y adquirir títulos de menor calidad, lo que implica mayor riesgo

Esa complicación es la que los expertos consultados esgrimen, en general, a la hora de recomendar los fondos de inversión para entrar en deuda, sobre todo ahora cuando las oportunidades, escasas, suponen la asunción de un mayor riesgo.

 

Riesgos

¿Qué riesgos tiene este tipo de activo? Eva Romero, profesora de economía y finanzas de la Universidad Europea, responde que el principal problema es que la renta fija puede confundir al inversor que, pensando que los intereses están prefijados y no variarán, estime que no tiene riesgos. “No es así. De hecho, entre estos activos existen algunos instrumentos de inversión complejos y de alto riesgo, como los pagarés de empresa, las emisiones titulizadas o las participaciones preferentes”. Los riesgos de la renta fija están asociados a tres factores: la falta de liquidez, los cambios que puedan producirse en los tipos de interés y el impago, explica Romero.

A pesar del bajo crecimiento y la ausencia de inflación, la renta fija sigue siendo una alternativa de inversión válida, según Ascensión Gómez, gestora de renta fija de Trea Capital. “Las oportunidades están en las nuevas emisiones de compañías poco conocidas pero con buenos balances y en algunos sectores y países penalizados en exceso por las dificultades del momento”. En Trea Capital no ven peligros inminentes: “Estos aparecerán cuando la situación macroeconómica mejore, haya inflación y empiece a hablarse de subidas de tipos de interés. Este escenario lo vemos muy lejano”.

La mayor incertidumbre para los bonos, tanto públicos como corporativos, está en la política monetaria de la Reserva Federal, advierte Gerard Vaqué, responsable de renta fija de Deutsche Bank. “La ausencia de presiones inflacionistas y la continua caída del precio del crudo han provocado un alejamiento en las perspectivas de subidas de tipos. Se descuenta una primera subida (de 0,25) en junio de 2015, pero con más riesgo de retraso que de adelanto”, explica. Añade que si los datos económicos en EE UU mejoran más de lo esperado y si la tasa de paro se acerca al nivel de equilibrio (5,2%-5,4%) más rápido de lo previsto, “el riesgo de subidas de tipos más agresivas podría llevar a caídas bruscas en los precios de los activos de deuda”.

Los bajos tipos de interés limitan las rentabilidades de la renta fija de poco riesgo (emisiones gubernamentales de países centroeuropeos), apunta Vaqué. “Si, como esperamos, el Banco Central Europeo (BCE) empieza a comprar deuda pública en el primer semestre de 2015, las rentabilidades pueden llegar incluso a niveles más bajos, sobre todo en los bonos de la periferia europea, donde las primas de riesgo siguen relativamente altas. Esto les convierte en los títulos con mayor atractivo”, sostiene.

Antes de comprar el inversor necesita información, es muy importante conocer todo lo relativo a las fuentes de retorno y, muy especialmente, los riesgos, resalta Marian Fernández, analista de Andbank. “El más importante es la falta de liquidez, seguido de la solvencia del emisor y los vinculados a las subidas de tipos”, precisa.

Bonos corporativos high yield, vía fondos, es lo que recomienda a los inversores Miguel Ángel García, director de estrategia de mercado de Banca March. “Incluso en el caso de grandes patrimonios, en high yield es fundamental tener muchas referencias a fin de que, si alguna empresa no responde a las expectativas, no destroce el comportamiento del conjunto de la cartera”. Y en bonos del Estado, su recomendación son los periféricos.

Javier Domínguez, director de renta fija de Auriga, recuerda que en España el particular invierte en renta fija mucho menos que en el resto de Europa. “Los bonos son el arcano absoluto. Nadie sabe de bonos porque no es fácil acceder a ellos. El Tesoro español tiene en manos de particulares menos del 0,5% de lo emitido. Sin embargo, en Italia cerca del 30% del ahorro de las familias está en bonos porque existe esa cultura, y en Alemania, un 5%”.