Se crearán 330.000 puestos de trabajo y la tasa de paro se situará en el 22,5%

Funcas prevé que España crecerá un 2,4% en 2015

Previsiones económicas de Funcas Ampliar foto

La caída del precio del petróleo, la depreciación del euro y las medidas del Banco Central Europeo (BCE) son los elementos que explican que la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) haya revisado al alza sus previsiones. Así, la economía crecerá un 1,4% este año frente al 1,3% que había estimaba el organismo dirigido por Carlos Ocaña. Y, en 2015, la actividad avanzará un 2,4%, dos décimas más de lo previsto inicialmente y también por encima del 2% que contempla el Gobierno en su cuadro macroeconómico. La rebaja fiscal que incorpora la reforma tributaria también es un elemento que reforzará la economía española al incrementar la renta disponible de los consumidores.

El riesgo a que el enfriamiento de la economía europea ralentizara la actividad en el último trimestre de este año no se ha materializado y Funcas prevé que el PIBavance un 0,5% intertrimestral entre octubre y diciembre y no descarta que finalmente cierre en el 0,6%.

Aun así, el director de coyuntura y Estadística de Funcas, Ángel Laborda, alertó de que “la crisis no ha acabado” y advirtió que parte del crecimiento económico se explica por efectos transitorios y que pueden variar como el abaratamiento del petróleo. Funcas prevé que este año se creen 140.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, cifra que alcanzará los 330.00 en 2015. Laborda reconoció que los empleos creados son de baja calidad, temporales y mal remunerados, aunque señaló que se trata de los primeros compases de la recuperación económica. Para Funcas, que el IPCregistre avances nulos o tasas negativas supone una buena noticia. Entre otros aspectos positivos, permite que los empleados mantengan o aumenten su poder adquisitivo a pesar de las medidas de moderación salarial. Además, el estancamiento o caída de los precios, que Funcas prevé que continuarán, permite que España gane competitividad frente al exterior. Y si bien Laborda reconoció que cierta inflación es positiva para economías endeudadas como la española, señaló que su ausencia queda mitigada por los bajos tipos de interés vigentes.

Laborda señaló que España registra deflación, pero no se encuentra en un “proceso deflacionario”. Ello es así porque ni las empresas ni los consumidores están postergando sus decisiones de compra o inversión a la espera de que caigan más los precios. De hecho, Funcas destaca el aumento de la demanda interna y, además, apunta que se “debilitan los componentes más propensos a la importación”. Así, el riesgo de que la recuperación genere un deterioro de las balanza de pagos se ha reducido. En cualquier caso, las importaciones seguirán por encima de las exportaciones. Funcas destaca que la inversión en construcción volverá a tasas positivas después de siete años de ajuste. Un dato especialmente positivo si se tiene en cuenta que se trata de un sector intensivo en mano de obra.

El consumo público también muestra signos de mejoría y la previsión es que cierre este ejercicio y el siguiente con un crecimiento anual del 0,6%. Sin embargo, Funcas también alerta que la Administración Pública cumplirá el objetivo de déficit de 2014 (5,5% del PIB), pero rebasará el límite el próximo año. Según sus estimaciones, los números rojos alcanzarán el 4,6% frente al límite del 4,2%. Un desvío que procederá de las comunidades. De hecho, todo apunta que las autonomías volverán a incumplir ya este año su objetivo, aunque el desfase será absorbido por la buena evolución de los ayuntamientos y, en menor medida, de la Administración central y la Seguridad Social. En 2015, ello no sucederá.

Sobre los posibles riesgos que podrían desviar a la baja las previsiones, Funcas destacó la situación de Grecia o “el potencial efecto desestabilizador de la retirada de los estímulos monetarios en Estados Unidos”. En clave interna, la fundación sugiere que el auge de Podemos podría dañar la estabilidad y la confianza en la solvencia de España. La deriva independentista de la Generalitat es otro de los riesgos que sobrevuelan la economía.