Sol Daurella

La ‘chispa’ de la discreción

La nueva consejera de Santander dirige desde 2013 la embotelladora de Coca-Cola en España

Es una amante de la música y la hípica

Hogue.
Hogue.

Sol Daurella es una mujer discreta – muy discreta– “a la que no le gustan nada las alharacas ni figurar”, señala alguien que la conoce de cerca, ya que ha compartido muchas reuniones con la presidenta de Coca-Cola Iberian Partners, la embotelladora del popular refresco en España. Esa virtud y su enorme capacidad ejecutiva son dos de las cualidades que aportará en su nuevo puesto en el consejo de administración de Santander.

Esta catalana, amante de la música, sabe además distinguir muy bien entre el espacio público y profesional y el privado. Así, aunque en el primero prefiera el comedimiento, en el segundo se muestra natural y cercana a aquellos que la rodean. Si en las reuniones –que siempre lleva muy preparadas– es directa y no se pierde en divagaciones, en las pausas para el café se relaja y muestra su lado más humano. “Nos enseñamos las fotos del móvil y nos las tomamos”, cuenta alguien cercano.

Nacida hace 46 años en Barcelona, pertenece a una prestigiosa familia de la alta burguesía catalana. La entrada del linaje en este selecto club se produjo a principios de los años cincuenta. Fue entonces cuando su abuelo Santiago Daurella Rull recibió la primera licencia para embotellar la bebida “chispa de la vida” entonces aún desconocida en el mercado español.

No era la primera incursión de la saga Daurella en el mercado de alimentación y bebidas. Ya se dedicaban desde el siglo XIX a la industria de la pesca y conservación del bacalao. Poseían también la fábrica de refrescos y gaseosas Bebidas Carbónicas D, que estaba presente en toda España mediante franquicias y concesiones a nivel nacional.

Tras Santiago Daurella, se hicieron cargo de la empresa los hijos, Francisco y José Daurella. Luego, hace 11 años, llegaría el turno a la tercera generación familiar, los nietos, Sol Daurella, su primo Alfonso Líbano y su primo político Mario Rotllán. Este triunvirato ha respetado el mandato tácito del linaje familiar: el protagonismo ha de pertenecer a la compañía y no a ellos.

La empresaria barcelonesa es cónsul honoraria de Islandia en la Ciudad Condal

Muy consciente de la herencia recibida, Sol Daurella está llamada a jugar en las grandes ligas. Y sus allegados parecen estar seguros de que lo conseguirá. “En el futuro va a pintar mucho en Coca-Cola a nivel mundial”, afirma un colega profesional. Va por buen camino. Desde 2013 lleva las riendas de la embotelladora única de esta marca en España, surgida de la unión de las siete existentes hasta entonces.

A pesar de sus escasas apariciones públicas, cuando lo hace es capaz de tomar partido por aquello en lo que cree. Y lo hace con solidez en su exposición y argumentos, otro de los rasgos de carácter e inteligencia con que la describen aquellos que han trabajado con ella.

Prueba de ello fueron las palabras que pronunció en 2010 en un foro sobre mujeres y liderazgo de la escuela de negocios Esade. En esa ocasión, la empresaria catalana denunció el escaso número de mujeres que formaban parte de los Consejos de Administración de las empresas del Ibex 35. “Muchas empiezan carreras profesionales, pero pocas alcanzan puestos de alta responsabilidad, lo que implica un hecho preocupante de desigualdad de oportunidades”, reivindicó.

No es su caso. Ana Botín, la presidente de Santander, acaba de llamarla para ocupar un sillón en el remodelado consejo de administración de la entidad bancaria. Con su incorporación serán cinco las mujeres que participen activamente en dicho órgano, lo que supone un 33% de representación femenina.

No le faltan conocimientos ni experiencia ejecutiva para cumplir con éxito las expectativas. Daurella se licenció en Ciencias Empresariales para más tarde obtener un MBA en Esade y un máster en Berkeley.

Al currículo académico, le suma el poseer una visión ejecutiva y comercial “brutal”, labrada en su día a día en un entorno tan competitivo como el de la distribución de bebidas. Sobre todo, en todo aquello relacionado con la hostelería, donde las guerras comerciales están muy presentes. Quien asegure el mejor precio y el menor tiempo en la prestación del servicio gana la batalla.

Daurella, además, ya está curtida en las difíciles lides de aconsejar en el porvenir de una gran empresa. Hasta hace unos días formaba parte del consejo de administración del Banco Sabadell y de Ebro Food. Y aún continúa en el máximo órgano de gobierno de Acciona.

Rubia y de figura estilizada, a Sol Daurella le gusta cuidarse al aire libre. Antes de trasladar su residencia a la capital, solía reservar habitación en hoteles cercanos a El Retiro para poder salir a correr por los senderos de este conocido parque madrileño.

No es su única afición deportiva. También le apasiona la hípica. Cría caballos y, según cuentan, es una avezada amazona, que ha llegado a competir en concursos de esta disciplina con buenos resultados. Otra de sus actividades habituales es la práctica del golf.

Un dato curioso en su biografía es la relación que le une con Islandia, país del que es cónsul honoraria en la Ciudad Condal. A todo ello hay sumarle su labor filantrópica y cultural en el Palau de la Música y en las fundaciones FERO-VHIO, dedicada a la investigación sobre el cáncer y la SHE, dirigida por el cardiólogo Valentín Fuster. Si tenemos en cuenta que, además, ha sido madre de dos hijas, puede afirmarse que no le falta, por tanto, chispa ni energía a esta mujer de liderazgo “natural” y discreto.