El aislamiento de la UE y el crudo a 70 dólares la abocan a una recesión

El conejo en la chistera de Rusia se llama amnistía fiscal

El presidente ruso, Vladímir Putin, antes de pronunciar el discurso anual sobre el estado de la nación.
El presidente ruso, Vladímir Putin, antes de pronunciar el discurso anual sobre el estado de la nación. EFE

La tormenta perfecta se ha instalado sobre Rusia. A las sanciones económicas impuestas por la UE como consecuencia del conflicto en Ucrania, lo que constituye una suerte de bloqueo comercial, se ha unido el desplome del precio del petróleo (el barril de Brent, de referencia en Europa, ha caído un 38% desde máximos anuales y se ha situado en el entorno de los 70 dólares), lo que ha supuesto un duro golpe para las cuentas públicas de Rusia, apoyadas en gran medida en los ingresos procedentes del crudo. El último elemento que ha venido a confirmar el mal pronóstico del enfermo es el desplome del rublo, que se ha depreciado un 50%, encareciendo la compra de bienes y servicios del extranjero y mermando el ahorro.

Ese coctel explosivo ha llevado al Ministerio de Economía ruso a vaticinar que en 2015 el PIB retrocederá y no descarta su más que posible entrada en recesión (dos trimestres consecutivos de caída). Un escenario que quiere evitar a toda costa el presidente de Rusia, Vladimir Putin, que no quiere dar muestras de debilidad o de necesidad en un escenario internacional en el que cada vez tiene menos aliados.

En ese contexto se enmarca la congelación del sueldo de los funcionarios para este año y el que viene y la amnistía fiscal anunciada hoy por Putin como el recurso de emergencia para superar la batalla contra la recesión. En el discurso sobre el estado de la nación subrayó que Rusia debe acabar con la evasión impositiva de empresas rusas a través de paraísos fiscales. “Quien legalice sus recursos y propiedades en Rusia, recibirá sólidas garantías de que no será perseguido por distintos órganos estatales, entre ellos las fuerzas del orden, ni se le preguntará por el origen del capital”, dijo.

De esta manera, el presidente ruso dejó claro que la amnistía fiscal será “total”, pero que solo habrá una oportunidad para poder legalizar los capitales expatriados. “Tras la implementación de esa medida, Rusia debería pasar la página de los paraísos fiscales en la historia de nuestra economía”, subrayó. El ministro de Economía ruso, Alexéi Uliukáyev, remarcó que la amnistía fiscal contribuirá “sin duda alguna” a superar la ralentización de la economía.

El sombrío panorama que se cierne sobre la economía rusa ha despertado el temor entre los ciudadanos a un viraje en la política fiscal y a una subida de impuestos como vía rápida para compensar el agujero en las finanzas públicas. En su intervención, el presidente ruso quiso dejar claro que no habrá cambios y que la política fiscal seguirá siendo la misma en los próximos cuatro años. “Los impuestos permanecerán congelados durante un periodo de cuatro años y las pequeñas y medianas empresas se beneficiarán de una serie de exenciones fiscales”, apuntó Putin, quién no descartó usar fondos públicos para la recapitalización del sector bancario. “Los empresarios tienen razón cuando reclaman un marco legal estable y reglas previsibles, incluidos los impuestos. Estoy totalmente de acuerdo. Propongo fijar las reglas actuales para los próximos cuatro años y no volver a esta cuestión”, apuntó.

El presidente ruso aprovechó su discurso para culpar de la brusca caída del rublo de los últimos días a los especuladores. “ Pido al Banco de Rusia y al Gobierno que pongan en marcha acciones duras y coordinadas para aplacar las ganas de los llamados especuladores de aprovecharse de las oscilaciones del rublo”, dijo. La moneda rusa batió otro récord negativo en su cotización ante las principales divisas internacionales en la bolsa de Moscú, donde un euro llegó a cambiarse por 67,9 rublos, mientras que la moneda estadounidense alcanzó los 54,86 rublos. Dos días antes, el rublo experimentó la mayor depreciación en un solo día desde 1998, cuando su devaluación alcanzó el 400%, convirtiendo el ahorro de los rusos en papel mojado.

Por si hubiera pocos elementos de tensión con la UE, Putin añadió otro más al confirmar la cancelación de la participación de Rusia en el gasoducto South Stream, impulsado en 2012 con el objetivo de suministrar gas natural a países europeos a través del mar Negro sin la necesidad de pasar por Ucrania.

El precio de los carburantes cae a niveles de 2011

En paralelo a la caída de la cotización internacional del petróleo, los precios medios de venta al público de la gasolina sin plomo 95 y del gasóleo de automoción siguieron cayendo en España y se han situado en niveles desconocidos desde 2011.

Según los datos del último Boletín Petrolero de la UE, el litro de gasolina costaba en la primera semana de diciembre una media de 1,293 euros, lo que supone un descenso del 1,15% respecto a la semana pasada, y el del gasóleo 1,228 euros, el 1,05% más barato.

La estadística muestra que la gasolina sin plomo no registraba precios tan bajos desde principios de diciembre de 2011 y el gasóleo desde febrero de ese mismo año. Solo en noviembre, los precios de la gasolina y del gasóleo descendieron el 2,85%, caídas que ascienden al 8,10% y al 9,51%, respectivamente, si se comparan con los que había a principios de 2014.

Respecto a los máximos históricos de septiembre de 2012, el diesel, el carburante más consumido, retrocedió el 15,02% y la gasolina el 15,05%.

Pese a ese descenso, el precio de venta en España se encuentra por debajo de la media de los países europeos. La sin plomo de 95 octanos cuesta en la UE-28 una media de 1,446 euros por litro y en la UE-18 se paga a 1,467 euros el litro, en tanto que el precio del gasóleo de automoción es de 1,315 euros y de 1,289 euros, respectivamente.

¿Le queda mucho recorrido a la baja a los carburantes en España? Según los cálculos realizados por este periódico, el suelo de la gasolina de 95 octanos estaría en 1,28 euros por litro (con lo que le quedaría un céntimo) y el del gasóleo estaría en 1,23, con lo que ya no tendría margen para bajar, tal y como aseguran las petroleras.