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La caída que podría seguir al petróleo

Los políticos querían un gran estímulo. Ahora lo han conseguido. El descenso en los precios del petróleo es una gran noticia para el crecimiento global. Pero no es automáticamente algo bueno para la renta variable.

Los elevados precios del petróleo siempre han parecido extraños en un mundo en problemas. La ahora débil demanda mundial junto con el aumento en el suministro del petróleo y del shale han llevado a una caída del crudo. La indecisión de la OPEP la ha impulsado. La política monetaria es, sin embargo, otro factor importante. La impresión de la Fed en los inicios de la crisis debilitó al dólar e hizo subir los precios de las materias primas. Ahora está sucediendo lo contrario.

El impulso de un petróleo más barato podría justificar los niveles récord en algunos mercados de valores

El beneficio mundial del petróleo barato es considerable. ABN AMRO coloca el estímulo global neto en 550.000 millones de dólares (unos 450.000 millones de euros), un 0,7% del PIB mundial. Los consumidores de todo el mundo ganan. Un combustible y un transporte más baratos les dan más para gastar en todo lo demás. El beneficio no será compartido por igual. Los países exportadores de petróleo de Oriente Medio y Rusia, Venezuela y Nigeria están entre los que van a sufrir. Los importadores netos como Japón, India y China ganan.

El impacto de la caída de los precios del petróleo también se sentirá en las políticas de los bancos centrales. En muchas economías emergentes, como Brasil y Turquía, la inflación sigue siendo la preocupación. Un petróleo más barato ayudará a autorizar unos tipos de interés más bajos. En la zona euro, también, una energía más barata puede ser vista como una bendición para el crecimiento.

El impulso derivado de un petróleo más barato podría justificar los niveles récord en algunos mercados de valores mundiales. Pero hay razones más que suficientes para el escepticismo. El beneficio de un petróleo barato necesitará tiempo para salir adelante. Por ahora, los índices de gerentes de compras sugieren un débil crecimiento en China y Europa.

Igual que los elevados precios del petróleo parecían algo anómalo, ahora lo parecen los altos valores de la renta variable. Puede que sean los próximos en desplomarse.