El grupo español podría impulsar la rentabilidad de BT Global Services

Telefónica y sus rivales fuerzan la máquina para convencer a BT

Tienda de O2 en Londres.
Tienda de O2 en Londres.

La lucha por el poder en las telecos británicas va a endurecerse. Y el acuerdo con BT parece el objetivo de operadoras de móvil como O2, filial de Telefónica, y Everything Everywhere (EE), controlada por Orange y Deutsche Telekom. No quieren perder posiciones ante una posible acelerada implantación de las ofertas convergentes. Las negociaciones están abiertas a dos bandas, un proceso que podría favorecer a BT a la hora de cerrar un hipotético precio, según fuentes del sector. En este sentido, todas las partes ya presumen de las ventajas que ofrecerían ante un acuerdo.

Telefónica, de momento, busca una alianza global con BT, según señaló su presidente César Alierta. O2 formó parte de BT hasta 2001, escenario más proclive para una nueva unión. “Es como si Telefónica hubiera vendido Telefónica Móviles y ahora tuviera que elegir entre Telefónica Móviles y Vodafone España. Lo más normal es que BT eligiera su antigua filial puesto que conoce mejor las formas de trabajar y probablemente muchos sistemas sean todavía los mismos”, indican estas fuentes.

En caso de alianza global, Telefónica ofrecería a BT la posibilidad de mejorar la rentabilidad de su filial Global Services, especialidad en grandes corporaciones. Según fuentes del sector, BT Global Services cuenta con una red muy amplia, pero con dificultades para llegar al cliente final por la escasa presencia de la operadora británica fuera del Reino Unido. Con Telefónica, tendría más posibilidades de reforzar su presencia en los distintos mercados de Latinoamérica, entre los que destaca Brasil, y en grandes países europeos como Alemania, donde el grupo español tiene una amplia implantación. Además, BT Global Services está dirigida por un español, Luis Álvarez.

A favor de EE estaría el mayor número de clientes, 24 millones de usuarios de móviles frente a los 22 millones de O2. Además, tiene una mayor presencia en el segmento del 4G, donde ya cuenta con 5,6 millones de clientes, gracias a que fue la primera operadora en entrar. Además, EE tiene mejor espectro, gracias a que en su nacimiento contó con las frecuencias aportadas por Orange y Deutsche Telekom. No obstante, O2 cuenta con espectro suficiente para alcanzar cobertura nacional.

En términos de sinergias para la nueva BT, las cifras son parecidas. En el caso de Telefónica y O2, las sinergias podrían alcanzar los 9.000 millones de euros, según indicó Morgan Stanley la pasada semana.

Con relación al precio, según los analistas citados por Reuters, EE podría llegar a valorarse en 11.000 millones de libras (unos 13.800 millones de euros), por 9.400 millones de libras de O2. Ahora bien, a favor de O2 está la posibilidad de afrontar un mejor proceso negociador dado que hay un único accionista, mientras que EE puede chocar con las posibles desavenencias entre Orange y Deutsche Telekom.

Divorcio de Orange y Deutsche Telekom

La venta de Everything Everywhere (EE) supondría un punto de ruptura entre Orange y Deutsche Telekom, dos compañías que, por otra parte, han sido aliados históricos en distintos negocios. De hecho, en el mercado siempre se ha comentado que su fusión tendría un gran sentido estratégico por su gran complementariedad tanto geográfica como operativa. En los años 90, cuando ambas operadoras crearon junto a Sprint la joint venture Global One, ya se hablaba del eje franco-alemán en las telecomunicaciones.

“EE parecía el anillo de pedida para una boda entre Orange y Deutsche Telekom. Además en un mercado de gran trascendencia como el británico en el que pasaban a ser el primer operador móvil”, dicen fuentes del sector. No obstante, advierten de que la relación entre ambas no solo no ha mejorado desde la creación de esta sociedad hace ya cuatro años, sino que se ha degradado poniendo de manifiesto las diferentes divergencias en las decisiones.

Estos desacuerdos se han extendido tanto en las políticas comerciales como en la forma de afrontar una posible desinversión: bien a través de una venta directa, bien a través de una salida a Bolsa, tal y como se ha especulado en los últimos meses en los mercados.

La venta de EE será un paso atrás en la relación de ambas compañías, que por otra parte tienen un gran condicionante político por la presencia estatal en el capital de ambas.

De todas formas, todas las opciones están abiertas. Hutchison Whampoa tiene previsto pujar por la teleco británica que finalmente no se quede BT, bien O2, bien EE. Y no sería la única. Apax y KKR también podrían entrar en esta carrera en el móvil británico.

Posible aceleración

El acercamiento de Vodafone y Liberty Global, que estudian su unión para crear un gigante de las telecomunicaciones, podría acelerar otros acuerdos. Y es que una de las patas fuertes de la nueva firma sería Reino Unido. En este caso, y ante un endurecimiento de la competencia, BT podría acelerar las negociaciones para impulsar la compra o integración de O2 o de EE. Las espadas están en todo lo alto.

La presencia estatal, una desventaja para EE

Durante los últimos días, en los mercados financieros se ha especulado con que BT podría ejecutar la compra de O2 o EE con un acuerdo que incluiría dinero en efectivo y acciones. De hecho, en el caso de O2 se ha señalado que Telefónica podría llegar a tener hasta un 20% del capital de la nueva BT, surgida de la integración, lo que le convertiría en el primer accionista, de manera destacada, frente a Blackrock e Invesco.

La operadora británica podría optar por una opción parecida con EE. De ser así, Orange y Deutsche Telekom pasarían a formar parte del capital de BT con una participación menor a la de Telefónica. No obstante, según fuentes del sector, esta situación crearía suspicacias y oposición política por la presencia en una empresa como BT, actor principal de un sector estratégico como las telecomunicaciones, de dos operadoras en las que los estados francés y alemán tienen una participación de relevancia en Orange (26,94%) y Deutsche Telekom (31,7%), respectivamente.

De todas formas, una de las cuestiones principales será el precio y la capacidad de BT para hacer frente a la operación. En principio, la teleco británica tendría capacidad para pedir prestados hasta 10.000 millones de libras (unos 12.500 millones de euros) sin que sus ratings se viesen afectados. No obstante, BT está obligada a mantener una amplia capacidad financiera para afrontar operaciones difíciles como la subasta por los derechos televisivos de la Premier League, que le enfrentará a grupos como Sky.