La teoría dice que cuanto más riesgo, mayor beneficio

Valorar, decidir y acatar el riesgo de mis inversiones

Valorar, decidir y acatar el riesgo de mis inversiones

En los tiempos que corren, elegir correctamente los productos de ahorro y de inversión sobre los que depositar el dinero será la diferencia entre dinero que no aporta nada y que incluso pierda valor o dinero que aporte rentabilidad y beneficios al inversor. El acierto en la inversión se verá reflejado tarde o temprano.

Pero antes de llegar a ese momento en el que se obtiene la rentabilidad, hay que seguir un proceso de análisis de las posibilidades que ofrece el mercado, valoración de las alternativas, estudio del perfil de inversor y toma de decisiones, con todo lo que ello implica. La palabra inversión puede dar cierto temor, pavor o recelo, se trata de nuestro dinero y la falta de información puede ser la culpable de ese miedo a todo aquello que no sean productos tradicionales. Pero lo que es cierto es que la situación del mercado de productos de ahorro es sinónimo de poca rentabilidad en aquellos productos “de toda la vida”, por lo que cuanto mayor riesgo se asuma en las inversiones, mayores serán las ganancias obtenidas.

¿Cuánto dinero puedo invertir?

La respuesta “el que cada uno considere” puede quedar muy ambigua, pero realmente es uno mismo el que debe decidir qué cantidad de dinero invertir, sabiendo que la cantidad será uno de los factores que influye determinantemente en la rentabilidad a percibir. Pero el cuánto no es lo único que importa, el dónde y el cómo se invierta se convierten en preguntas clave.

¿Qué tipo de producto me conviene?

A esta pregunta le sigue otra, ¿cómo eres? Es cuestión de realizar un análisis concienzudo sobre qué tipo de perfil se tiene frente a una inversión. Este análisis se basa en qué capacidad de asumir el riesgo se tiene. A aquellas personas a las que entre sus características están la aversión al riesgo y la necesidad de saber de ante mano toda la rentabilidad a obtener entre otras, se decantarán por un producto de ahorro tradicional donde se estipule una renta fija y el riesgo sea mínimo. Para quienes el riesgo tiene su emoción y están dispuestos a asumir pérdidas, el producto en el que invertir será aquel de renta variable, en el que el comportamiento de los mercados sea el que marque la rentabilidad.

De igual modo, el riesgo se puede ver reducido cuanto más diversificada esté la cartera de inversiones. Se puede tener un perfil más conservador que arriesgado pero disponer de una cartera amplia con la que asegurar en cierto modo una rentabilidad.

¿Afectarán mis inversiones a otras partes de mi economía?

Toda inversión afecta directa o indirectamente a la economía particular. Como contribuyentes tenemos la obligación de tributar por los beneficios que nos aporten las inversiones que se han realizado. Por ejemplo, en el caso de los fondos de inversión, se puede cambiar de fondo sin tener que tributar por ello, teniendo solo la obligación de tributar una vez se retire el dinero y se obtengan beneficios.