Las comunidadades autónomas deben al sector 2.500 millones

Los laboratorios alertan del desigual acceso de los pacientes a los fármacos

La industria farmacéutica advierte del retraso en el uso de los medicamentos innovadores, con diferencias por regiones y hospitales

De izquierda a derecha, de pie: Ángel Fernández, presidente de MSD; Rogelio Ambrosi, director general de Merck; Gustavo Pesquin, presidente de Sanofi, y Humberto Arnés, director general de Farmaindustria. Sentados: Martín Sellés, presidente de Janssen, y Andreas Abt, presidente de Roche, en la redacción de CincoDías.
De izquierda a derecha, de pie: Ángel Fernández, presidente de MSD; Rogelio Ambrosi, director general de Merck; Gustavo Pesquin, presidente de Sanofi, y Humberto Arnés, director general de Farmaindustria. Sentados: Martín Sellés, presidente de Janssen, y Andreas Abt, presidente de Roche, en la redacción de CincoDías.

Somos un sector que todo país quisiera tener fuertemente implantado en su territorio”. Esta afirmación pertenece a Humberto Arnés, director general de la patronal Farmaindustria. La realizó en el segundo encuentro sectorial en la redacción de CincoDías, donde se volvieron a reunir los principales directivos de la industria farmacéutica. “Tenemos una verdadera oportunidad. No hemos perdido el tren de las tecnologías, disponemos de empresas de capital nacional e internacional con una fortísima implantación en España, centros de investigación, una balanza comercial positiva y, además, un sector regulado en el que se pueden hacer políticas activas de dinamización”, describió el ejecutivo de la patronal.

Por eso, quiso explicar lo que ofrece esta industria: “Hay pocos sectores de la actividad económica que tengan una aportación de tanto valor añadido a la economía gracias a la innovación. Somos el más intensivo en investigación, un 20% de la I+D industrial recae en la empresa farmacéutica, más de 10.000 millones de euros anuales en exportaciones, y empleo altamente cualificado con un 50% de titulados superiores. Unimos tres palancas fundamentales: innovación, producción e internacionalización”.

Aparte, destacó la dimensión sanitaria de la actividad: “Los medicamentos mejoran la calidad y la expectativa de vida. Desde el punto de vista sanitario, el ahorro de costes también es muy elevado. El retorno de la inversión por la introducción de nuevos medicamentos en la sanidad es del 600%, lo que es muy importante a medio y largo plazo. El uso de una nueva molécula en la sanidad genera un coste al principio, pero en el tiempo se produce un ahorro”.

Aun así, los directivos alertaron de algunos de los problemas a los que se enfrentan los laboratorios, que han perdido el 28% de mercado debido a los ajustes en gasto farmacéutico. “Reduciendo el gasto en fármacos no vamos a arreglar la economía. Aunque la austeridad ha llevado a otros problemas, como la incertidumbre jurídica en la que vivimos. El Gobierno dice A, las comunidades autónomas dicen B y los hospitales dicen C”, se quejaba Rogelio Ambrosi, director general de Merck. “No vamos a salir corriendo del país por una crisis, pero la incertidumbre es un problema”, añadía.

Cuatro demandas de la patronal

Desde la patronal se adelantaron algunas de las sendas que Farmaindustria negocia con el Gobierno para el futuro. El primer punto es garantizar un escenario regulatorio estable y predecible, vinculando el crecimiento del sector al del PIB, “para crecer al mismo nivel que lo hace la actividad del país”, señaló Humberto Arnés, de Farmaindustria.

Además, exigió que el acceso a la innovación para los pacientes llegue al mismo ritmo que en el resto de Europa. Como tercera demanda, reclamó una estabilidad en materia fiscal y un reconocimiento a la propiedad intelectual. Por último, solicitó que haya una vertebración del mercado. “No podemos dilapidar un activo de 45 millones de habitantes fragmentándolo en 17 mercados”.

Los directivos insistieron en que los ajustes en gasto farmacéutico ya son suficientes. “Es el momento de pensar en medidas estructurales que permitan el acceso a los mejores tratamientos”, exigió Arnés, que pueden encaminarse por una mayor eficiencia, una medicina más preventiva, incorporar la telemedicina o una mejor atención a los crónicos.

“Los presupuestos no solo deben fijarse en el cuánto se gasta, sino en el cómo, y hacer corresponsable al paciente de su salud”, apuntó Gustavo Pesquin, de Sanofi.

Andreas Abt, de Roche, insistió, además, en que uno de los retos de la industria pasa por la comunicación: “Lo que hacemos y lo que perciben los ciudadanos no coincide”. Algo que confirma Rogelio Ambrosi, de Merck: “Hemos fallado en una comunicación más cercana y más transparente”.

“No somos el problema, sino parte de la solución. Nos ofrecemos a dialogar y a trabajar juntos con las instituciones”, apuntó también Ángel Fernández, de MSD.

Más confianza

El presidente de Sanofi, Gustavo Pesquin, recordó que históricamente se ha visto a la industria como un proveedor de insumos. Sin embargo, el modelo debería cambiar hacia convertirse en un socio que mejore la salud de la población. “Las autoridades deben plantearse qué pueden hacer distinto para cuidar a los pacientes con el presupuesto con el que cuentan. Hace falta más confianza y colaboración con la Administración”, señaló.

Uno de los directivos con más experiencia en el sector, Martín Sellés, presidente de Janssen, reflexionó sobre la gran inversión que supone descubrir y desarrollar un tratamiento para cada empresa. “Todos sabemos lo tortuoso que es conseguir un medicamento. Pero el segundo reto es que un paciente tenga acceso al fármaco en cada comunidad autónoma. ¿De qué me sirve la investigación si al final la población no se puede beneficiar?”, lamentó, destacando que los recursos sanitarios públicos no solo están por debajo de la media de los países vecinos, sino que las regiones presupuestan por debajo del gasto real. “No son presupuestos realistas. Hay que buscar nuevas fórmulas que garanticen el beneficio para las empresas y que permitan un acceso masivo de los pacientes a la innovación”.

“Estoy orgulloso de trabajar en este sector, que a veces no tiene una reputación adecuada”, señaló por su parte Andreas Abt, presidente de Roche. Aun con los ajustes, para el ejecutivo de esta firma suiza, España sigue siendo un mercado importante y agradeció “el trabajo fantástico del Gobierno” con el plan de pago a proveedores. “A finales de 2011 las Administraciones llegaron a tener una deuda de 1.000 millones solo con Roche. Desde la matriz se veía la situación con preocupación máxima”. Sin embargo, Ambrosi apostilló que los retrasos en los cobros “siguen siendo inaceptables”, con retrasos por encima de los 200 días. Desde Farmaindustria se destaca que las Administraciones regionales deben al sector alrededor de 2.500 millones.

Para Abt, los retos a los que se enfrenta la industria son dos: “Tenemos problemas en el acceso a la innovación, por plazos y con desigualdades por comunidades autónomas. Además, debemos explicar que la innovación y la sostenibilidad no son contradictorias. Hay que medir los resultados en salud. Ahí existe una importante área de mejora”.

¿AVE o sanidad?

Por su parte, Ángel Fernández, presidente de MSD, convenía en la importancia del sector para los pacientes y el esfuerzo inversor en I+D. “El retorno para la sociedad es inmenso”, recalcó. “De hecho, la salud es lo prioritario para el ciudadano. ¿Prefieren tener un AVE a la puerta de casa o una buena sanidad? Hay una demanda por lo segundo”, aclaró.

“La innovación no es un problema, es una solución”, coincidió Arnés, quien aseguró que los productos incorporados en el sistema en los últimos tres años no llegan al 4% de cuota de mercado, los productos con un precio inferior a 3,5 euros representan el 50% del mercado, y los que tienen un valor de más de 20 euros únicamente suponen un 15% del total. Además, explicó que el precio medio del medicamento en España se sitúa un 19% por debajo del de la eurozona (en 2012).

Pesquín también valoró la importancia de la innovación: “España tiene que ser un país del conocimiento y saber que cada euro invertido en salud no es un euro quemado, sino que va destinado a la reinversión en enfermedades sin cura y en una industria para el país. Nosotros también entendemos que debemos garantizar la sostenibilidad del sistema, porque si no será pan para hoy y hambre para mañana”, opinó. “La industria está totalmente abierta a sentarse con las autoridades, pero lo que pedimos a cambio es seriedad y que los acuerdos se respeten en todas las comunidades”, lamentó, por su parte, Ambrosi.

Barreras adicionales

El presidente de Roche, por ejemplo, señaló cómo un instrumento que en principio ha sido bien valorado por el sector, los IPT (informes de posicionamiento terapéutico) para cada medicamento, sin embargo, han alargado los plazos de aprobación de los nuevos tratamientos, con retrasos de hasta un año. “Los IPT están pervertidos y son un lastre más”, coincidió Fernández. “Si las regiones tienen voz y voto en la comisión de precios, por tanto, cuando se aprueba un fármaco no se entienden las limitaciones posteriores durante meses”, se quejó Sellés. “Y luego cada hospital impone una barrera adicional. Nos podríamos fijar en el modelo alemán, en el que el precio se aprueba rápidamente y al año lo revisan”, opinó el director general de Merck. “El precio no debe ser la única referencia sobre qué valor está aportando un medicamento a la sociedad. Si gasto 100 en un nuevo medicamento, pero ahorro 200 a medio plazo, se debe ver que esa inversión en innovación es una mejora para la sociedad”, apuntó el presidente de MSD.

El presidente de Janssen, a su vez, reconoció que el sector debe hacer un “mayor esfuerzo en comunicación” para explicar el porqué del precio de un medicamento. “Tenemos que buscar fórmulas innovadoras que permitan un beneficio justo y razonable y al mismo tiempo un acceso mejor de los pacientes a los fármacos”, coincidió con sus colegas. “De hecho, podemos autofinanciar la innovación con los recursos que se liberan con las bajadas de precios al perder patentes”, confirmó Abt. “Los precios se pueden vincular, en vez de por unidades, por indicaciones o por resultados en salud”.