Editorial

Las regiones abren el grifo del gasto

Las comunidades autónomas prevén volver a aumentar el gasto público anual por primera vez desde 2010. Los presupuestos que han elaborado las regiones para 2015, a excepción del de Cataluña, que no ha sido presentado, reflejan un incremento del gasto del 1,4%, algo que pone fin a cuatro años consecutivos de recortes presupuestarios. Se trata de un repunte de gasto no financiero, mientras que la partida presupuestaria que las regiones destinan a abonar los intereses financieros se reduce por primera vez en una década. Ese aumento del gasto se produce en un año electoral, una circunstancia que no puede ni debe olvidarse a la hora de analizar la oportunidad de cualquier decisión relacionada con la gestión y el reparto de los recursos de las administraciones.

Los últimos cuatro ejercicios presupuestarios en las comunidades autónomas han estado marcados por los recortes, lo que ha supuesto un severo trago para una ciudadanía que no puede ocultar ya su desgaste por los sacrificios exigidos para equilibrar las cuentas públicas y sentar las bases de la recuperación autonómica. Un vistazo a estos presupuestos para 2015 revela que las partidas de gasto destinadas a la contratación de personal han vuelto a crecer para el próximo año, con excepción de las que corresponden a Canarias, Aragón y Castilla-La Mancha, que prevén una caída. Sin embargo, la partida que más se incrementa es la destinada a la inversión, que a lo largo de los últimos ejercicios ha sido la gran sacrificada en las cuentas públicas. Ese cambio de tendencia resulta especialmente destacado en Extremadura –la comunidad que más aumenta su esfuerzo inversor– y en Murcia, una de las regiones que más déficit arrastra y que menos puede permitirse, por tanto, abrir el grifo presupuestario.

Es cierto que estos presupuestos regionales para 2015 revelan una mejora de las condiciones de financiación de las comunidades autónomas, cuyos gastos por intereses han descendido por primera vez en diez años gracias a la posibilidad de acceso a los mercados, la rebaja de la prima de riesgo de España y las facilidades proporcionadas por el fondo de liquidez autonómica. A la vista de estas cuentas, sin embargo, no hay duda de que la contención en el gasto público ha dejado de ser la estrategia central de la política presupuestaria autonómica en España. Ello constituye una mala noticia, especialmente en el caso de aquellas regiones que todavía arrastran un considerable déficit público y que deberían apostar todos sus recursos a equilibrar sus finanzas. España ha realizado un profundo esfuerzo en los últimos años para sanear las cuentas públicas como medio para abaratar la financiación, reducir el endeudamiento y sentar las bases para la recuperación económica. Se trata de un sacrificio lo suficientemente importante como para repensar decisiones presupuestarias.