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Le impediría favorecer a sus propios servicios

La UE amenaza a Google con regular su actividad

El buscador tendrá que presentar los resultados con neutralidad Bruselas podría prohibirle operar en ciertos sectores

Logo de Google en la sede de la firma en Nueva York (Estados Unidos). EFE/Archivo
Logo de Google en la sede de la firma en Nueva York (Estados Unidos). EFE/ArchivoEFE

La paciencia de Europa con Google se agota por momentos. Y tras haber desperdiciado cuatro años en una investigación sobre los presuntos abusos del buscador, Bruselas se muestra dispuesta a frenar la expansión de la compañía estadounidense por la vía legislativa.

La iniciativa, espoleada por Berlín, apunta hacia un reglamento para imponer a la compañía estadounidense obligaciones de neutralidad y transparencia, así como la prohibición de aprovechar su dominio absoluto del mercado de búsquedas (90%) y publicidad para expandirse en nuevos mercados.

“Si el procedimiento contra Google sigue sin dar resultado y su conducta anticompetitiva continúa, debe contemplarse una regulación de los buscadores dominantes”, reclamaron ayer al unísono Andreas Schwab, eurodiputado del grupo Popular (el mayor de la Eurocámara) y Ramón Tremosa, eurodiputado del grupo Liberal.

La nueva norma seguiría el modelo del reglamento que se aprobó a finales de los años noventa para el sistema electrónico de reservas en el sector aéreo, una norma que obligó a Amadeus (propiedad entonces de varias grandes compañías aéreas) a ofrecer a las agencias de viajes en igualdad de condiciones todas las plazas disponibles para un trayecto sin dar prioridad (como solía hacer) a las de sus accionistas.

La inquietud por el Google en Europa ha aumentado tras su entrada en mercados como la telefonía móvil. “Al 90% de cuota en el mercado de búsquedas, ha añadido con Android un 60% en el sistema operativo para móvil”, advierte el eurodiputado alemán Andreas Schwab.

El reglamento, revisado en 2009 para adaptarlo a los cambios tecnológicos habidos en el sector, mejoró la competencia en el mercado aéreo e impidió conductas anticompetitivas, según los eurodiputados que defienden una regulación similar para Google.

Schwab (del mismo partido que la canciller alemana Angela Merkel) y Tremosa (de CiU) ya se han dirigido por escrito a Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión Europea encargado del mercado digital, para urgirle a solucionar el conflicto con Google. Y en la misiva señalan que el proyecto regulatorio debe ponerse en marcha si la nueva comisaria de Competencia, Margrete Vestager, no logra poner fin de manera satisfactoria a la investigación iniciada en 2010 por su predecesor, Joaquín Almunia.

“La creación de un mercado digital europeo pasa por resolver el problema con Google”, señaló ayer Schwab en rueda de prensa. Y Tremosa subrayó que en Europa se trata de un problema acuciante “porque Google tiene una cuota de mercado de más del 90% y sigue creciendo, mientras que en Estados Unidos no llega al 50%”.

Berlín y París apoyan

La vía legislativa para frenar a Google planeaba desde hace meses sobre Bruselas y, de hecho, contribuyó al fracaso de las negociaciones entre Almunia y la compañía para cerrar el expediente sobre abuso de posición dominante con un acuerdo amistoso. Los comisarios de Alemania (Günter Oettinger) y Francia (Michael Barnier) se opusieron a la propuesta de Almunia, y Berlín y París tampoco ocultaron su rechazo.

Almunia, finalmente, renunció al pacto y dejó el expediente a su sucesora. Pero Vestager ya ha admitido que en la resolución del conflicto deben participar otros departamentos de la CE. Entre ellos, la comisaría de Acción digital, a cuyo frente se encuentra, precisamente, el comisario alemán Günter Oettinger.

Los partidarios de regular a Google confían en que el proyecto se abra paso porque resolvería al mismo tiempo las inquietudes de Berlín (sobre privacidad) y de París (sobre propiedad intelectual). “Y sentaría un precedente para futuros gigantes digitales, como Alibaba”, señalan en referencia al mastodonte chino del comercio electrónico.

La escisión como alternativa

La regulación específica no es la única amenaza europea que pesa sobre Google. La presión también aumenta para que la Comisión Europea califique al buscador como “estructura esencial”, una categoría que permitiría a Bruselas imponer estrictas condiciones a la compañía e, incluso, exigirle la segregación de ciertos servicios para que no aproveche su enorme cuota de mercado. El vicecanciller del Gobierno alemán, Sigmar Gabriel, ya propuso antes del verano esa escisión.

La dirección general de Competencia se resiste a colocar a Google en una categoría tan sensible. Pero Andreas Schwab, eurodiputado alemán del grupo Popular, considera que esa oposición debe vencerse.

Schwab señala que la dirección general de Digital sí que es partidaria de clasificar a Google como “servicio clave” a efectos de la futura directiva sobre seguridad de las redes, la norma que definirá los servicios esenciales para la economía europea que requieren una especial protección frente a los ciberataques, una propuesta que es apoyada, entre otros países, por España. Los eurodiputados consideran que debe superarse la discrepancia entre Competencia y Digital para dar más poderes a la CE. “Hemos perdido cinco años con unas propuestas de solución [presentadas por Google] que no han servio para nada”, urgió ayer el eurodiputado liberal Ramón Tremosa.

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