Editorial

Objetivo: turistas que compren

El turismo español bate récords con la misma frecuencia que recibe duras críticas por el agotamiento del modelo de sol y playa. Este año se romperá de nuevo la marca de visitantes extranjeros –para superar con creces los 60,6 millones de 2013–, que en gran parte llegan a España en busca precisamente de nuestra primera materia prima: sol y playa, aliñados generosamente con gastronomía pujante y patrimonio cultural. Pero no es la única paradoja en el primer sector español, tanto en términos de contribución al PIB como de empleo, porque al analizar el gasto medio por turista España queda muy por debajo de las primeras posiciones que ocupa en visitantes. Es decir, los ingresos llegan por el volumen, no por el gasto en las estancias. Los datos de devolución de IVA a visitantes de la UE o la posición como destino de los turistas que más gastan corroboran esa paradoja. Es un déficit que pretende paliar el Gobierno con el Plan de Turismo de Compras 2015, que incluye promoción, y modernización y dinamización del comercio e innovación tecnológica. Bienvenido sea. Pero solo será eficaz si elimina barreras, da facilidades y extirpa una pesada burocracia que desanima a quienes vienen aquí a gastar su dinero. Y siempre que sea de la mano del sector privado. Campañas como For Shopping Lovers, presentada el mes pasado en Moscú por El Corte Inglés señalan el camino.