El crudo Brent ha perdido más de un 30% de su valor en cinco meses

Ganadores y perdedores del descalabro de los precios del petróleo

Vista general aérea de la plataforma petrolífera de Mellitah Oil and Gas B.V. Oil Division Bouri field,  que se encuentra ubicada a 130 kilómetros al noroccidente de Trípoli (Libia).
Vista general aérea de la plataforma petrolífera de Mellitah Oil and Gas B.V. Oil Division Bouri field, que se encuentra ubicada a 130 kilómetros al noroccidente de Trípoli (Libia). EFE

La fuerte caída de los precios del petróleo, que se ha acelerado en las últimas semanas, responde principalmente a una cuestión de oferta y demanda, según explican los expertos. Básicamente, mientras aumenta la producción, sobre todo en Estados Unidos por la explotación de yacimientos con la nueva técnica del fracking, la demanda se resiente por la debilidad de la recuperación económica en zonas como Europa y el enfriamiento del gigante chino, gran consumidor de materias primas.

La reciente fortaleza del dólar (que previsiblemente continuará ante las expectativas de un alza de las tasas de la Fed en 2015) también está contribuyendo al descalabro de los precios del petróleo, que en cinco meses y medio ha perdido más de un 30% de su valor. El crudo Brent, de referencia en Europa, ha perforado el soporte de los 80 dólares por primera vez en cuatro años y ya retrocede hasta los 77. Igualmente, el West Texas, el de referencia en EE UU, está en mínimos de más de tres años en torno a los 74 dólares.

Este nuevo escenario de bajos precios del petróleo, que según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) podría mantenerse en la primera mitad de 2015 a menos que haya una interrupción de la extracción de crudo en los países productores, favorece a unos y perjudica a otros.

GANADORES

Arabia Saudí: Aunque es el mayor productor mundial de crudo, paradójicamente el país ha reconocido que se encuentra cómodo con los actuales precios del petróleo y podría no recortar su producción para ayudar a que se recuperen los precios. Los expertos consideran que podría tratarse de una estrategia de Riad para hacer frente a la competencia de países como Irán, Irak, Siria, Rusia y EE UU (en este último país se ha registrado un aumento espectacular de la producción) y mantener su liderazgo.

Sin embargo, el ministro de Petróleo saudí, Ali al-Naimi, ha desmentido en las últimas horas que se trate de “una guerra de precios” y asegura que los saudíes no fijan los precios, sino que es “el mercado” el que lo hace. 

España: Entre los ganadores se puede incluir a España porque una caída de los precios del petróleo se traduce en una menor factura energética. Si los importadores de petróleo compran más barato y ese ahorro se traslada a los carburantes, las familias y empresas también ahorran en gasolina y gasóleo. Según se desprende del último informe de comercio exterior, España importa 45.000 millones de euros al año en petróleo y derivados. Así, la diferencia entre pagar el petróleo a 115 dólares o en torno a los 80 dólares a los que cotiza ahora, y teniendo en cuenta la depreciación del euro frente al dólar, es de un ahorro de 12.500 millones de euros en la factura energética. Igualmente, particulares y empresas verían liberada su renta disponible en esa cantidad.

Russ Koesterich, responsable de estrategias de inversión para BlackRock, indica en un reciente informe que “para los países que importan la mayoría del petróleo que consumen, la caída del precio del crudo es una bendición. Otro gran beneficiado es India, que que importa el 85% de su petróleo". La caída del precio del petróleo, añade, también es buena para los consumidores. 

Empresas europeas no energéticas: Miguel Ángel Paz, director de la unidad de gestión de Unicorp, indica que la caída del precio del petróleo sin duda es un argumento alcista para la compañías europeas (no energéticas), por lo que si unimos este factor a la caída del euro, los menores costes de financiación, costes laborales, nos hacen apostar por una mejoría de próximos beneficios futuros de las grandes compañías europeas.

A largo plazo, “un descenso del precio del crudo sería como añadir un mayor estímulo a la economía, no previsto, que podría pesar positivamente sobre el crecimiento”, señala Tomás García-Purriños, de Mora Asset Management. “Un euro débil y un crudo en niveles bajos sería un estímulo muy positivo para la eurozona, que pesaría sobre la renta variable, especialmente sobre los sectores más cíclicos”, añade.

Según los expertos de Goldman Sachs, los sectores de Bolsa más beneficiados por la caída del precio del petróleo son consumo, telecomunicaciones, salud y medios de comunicación.

PERDEDORES

Venezuela y Rusia: Estos dos países son productores de petróleo muy dependientes de las exportaciones de crudo. El FMI ya ha alertado de estos riesgos para Rusia. Dijo que era positiva para Rusia la decisión de su banco central de dejar que su divisa cotice libremente (hasta ahora intervenía en el mercado para proteger al rublo) pero que “el efecto de la depreciación no puede proteger a la economía de la bajada de los precios del petróleo y el actual crecimiento económico se va a reducir probablemente”, afirmó Bill Murray, portavoz del FMI. Alrededor del 50% de los ingresos del Estado proceden del petróleo y del gas. Una caída del precio del petróleo a 80 dólares significaría que el crecimiento del país se contraería dos décimas, según cálculos de Nomura.

Respecto a Venezuela, es uno de los 12 países que forman parte de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) y que ha solicitado al grupo de Estados recortar la producción de crudo para así proteger los precios. La razón es que la frágil economía venezolana es muy dependiente de las exportaciones de petróleo. Algunos expertos creen que la caída del precio del “oro negro” podría obligar al Gobierno de Nicolás Maduro a hacer más reformas para evitar entrar en impago. “Los inversores de bonos están empezando a preocuparse por la posibilidad de un impago de la deuda venezolana denominada en dólares. Dado el alto coste que un default implicaría para Caracas, el Gobierno podría verse forzado a tomar decisiones duras en casa a pesar de que esto podría provocar más revueltas internas”, explican desde Nomura.

Yacimientos no convencionales: Un perdedor claro sería el sector petrolero en Estados Unidos. En concreto, los productores de petróleo de esquisto, que se obtiene mediante la revolucionaria fórmula del fracking. La actitud de Arabia Saudí, decidida a mantener el precio del petróleo por debajo de los 80 dólares, busca competir con los productores estadounidenses para así ganar cuota de mercado y presionar su actividad, ya que algunos expertos indican que necesitan un petróleo en el entorno de los 100 dólares para que su actividad sea rentable.

Riesgo de deflación: Una consecuencia adversa de la caída del petróleo es la presión a la baja de la inflación. El presidente del BCE, Mario Draghi, ha dicho en varias ocasiones que la caída de los precios del petróleo es la principal razón de la bajada de la inflación en la zona euro. El riesgo de deflación se acrecienta con un petróleo barato. Por tanto, aunque la caída del precio del crudo es buena para el consumo, también tiene el efecto negativo de que acrecienta el fantasma de la deflación.

Empresas energéticas: El sector de compañías relacionadas con la producción de petróleo son las que más perjudicadas se verán en Bolsa por la caída de los precios del crudo. Ayer, este sector fue el peor del día la Bolsa europea. Pero no solo las petroleras se verán lastradas por el descenso del precio del este recurso. “En cuanto a las empresas más afectadas por la caída del crudo, además de las empresas de energía y petroleras (lo más evidente), cabe destacar empresas como Técnicas Reunidas, Tubos Reunidos y Tubacex”, explica Tomás García-Purriños, de Mora Asset Management.