Editorial

Los beneficios mejoran más que las ventas

Las empresas que cotizan en el Ibex 35 ganaron en los nueve primeros meses del año casi 23.000 millones de euros netos, un 11% más que en el ejercicio precedente. En el caso del resultado de explotación, el incremento fue también importante, de un 6,9% (69.600 millones de euros). No obstante, para conocer sin contaminación alguna la relación directa entre las cuentas de resultados de las grandes empresas (y a falta de los números de OHL, ACS, Sacyr, FCC e Inditex, para cuyos valores se toma la estimación de los analistas consultados por Bloomberg) y la economía hay que filtrar el resultado de la banca, que sigue muy condicionado por las exigencias de provisión y capital y que, además, amaneran mucho los números por la intensidad bancaria en la composición del Ibex. Así, el beneficio de las empresas no financiera también avanza, y lo hace en una intensidad superior, pues alcanza el 16% entre enero y septiembre.

Pero la evolución de las ventas revela cierto estancamiento de la actividad económica, en buena parte importado de los mercados en los que operan las grandes empresas cotizadas, y menos por la ralentización de la demanda nacional. En todo caso, nada menos que 18 de las empresas analizadas han registrado incrementos de sus ventas, y entre las que caen, el efecto del tipo de cambio es muy relevante. Algunas de las compañías que más avance han experimentado en sus ingresos operan de forma exclusiva en el mercado nacional (Jazztel, Mediaset, BME o Red Eléctrica), lo que en parte refleja el comportamiento de la demanda interna que ha sustentado el crecimiento de la economía en los tres primeros trimestres de este año.

La mejora de los resultados de explotación y de la última línea de la cuenta (beneficio neto atribuible), por tanto, ha estado en manos de la mejora de la gestión, proporcionada tanto por una reducción adicional del endeudamiento de las empresas (ha descendido en un 7%, hasta 153.000 millones en las empresas no financieras del Ibex), como por el control del resto de los costes de explotación.

Lo lógico es que en los próximos trimestres, siempre y cuando no se quiebre la tendencia de la economía española, aflore una significativa mejora de las cuentas de las empresas, dado que el ajuste de balances está prácticamente terminado, el endeudamiento, ajustado, y los costes financieros y laborales, bajo control. De hecho, ya el tercer trimestre confirma en parte esta tendencia, con un avance superior al generado en la primera mitad del año. Para ello solo es preciso mantener la actitud reformadora del Gobierno, que podría frenarse por la gincana electoral que arranca ahora, por el desánimo que la corrupción y el conflicto catalán pueda generar en los inversores y consumidores, y por un frenazo más intenso de lo previsto en el resto de los países tractores de Europa.