Gracias a contratos laborales, sin ser funcionarios

El CSIC evaluará y podrá despedir a los nuevos científicos

Desde 2011 han salido de la institución 1.257 investigadores. Lora-Tamayo pide un presupuesto “sostenido y predecible” que permita nuevos empleos para jóvenes

Emilio-Lora Tamayo, ayer en la sede del CSIC en Madrid.
Emilio-Lora Tamayo, ayer en la sede del CSIC en Madrid.

El Gobierno ha dado el visto bueno a una nueva fórmula de contratación en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). A la par que los investigadores funcionarios, surge una nueva figura de científico contratado, cuyo sueldo dependerá de su rendimiento.

El CSIC se suma así, de forma parcial, a una modalidad que se usa en los mejores centros de investigación del mundo y en algunos en España, como el Centro de Regulación Genómica de Barcelona. Los científicos son evaluados periódicamente y si no cumplen unos objetivos se les rescinde el contrato. Incluso también se fomenta que dejen el organismo para que haya renovación de ideas.

De momento, el CSIC ha comenzado tímidamente, con una veintena de nuevos contratos, que serán evaluados cada cinco años. “Soy partidario de que exista esta carrera laboral en el consejo paralela a la de los funcionarios, y el ministerio (de Economía y Competitividad) lo ha apoyado”, explicó ayer el presidente del CSIC en un encuentro con los medios. “Permite que sigan mejorando en sus emolumentos salariales, sujeto a evaluaciones quinquenales, incluso anuales”, destacó.

Tras recibir un rescate de 95 millones, que el Gobierno aprobó para cubrir el déficit del CSIC, Lora-Tamayo alertó de que el organismo se enfrenta ahora a la pérdida de personal y a la falta de una gestión moderna. En total, el CSIC cuenta con 10.939 empleados. Desde 2011, cuenta con 1.257 investigadores menos. En los últimos tres años se han jubilado 522 científicos, de los que se han renovado 50 plazas de funcionarios. Para el año que viene, los Presupuestos permiten que esta tasa de reposición de los retirados por edad aumente del 10% al 50%. La mayoría de los que han salido son jóvenes investigadores con contrato temporal del programa Junta para la Ampliación de Estudios (JAE).

Lora-Tamayo se quejó de que el CSIC, que celebra su 75 aniversario, es “una agencia incompleta”, porque el Gobierno no ha aprobado el estatuto ni el contrato de gestión que otorgaría flexibilidad de funcionamiento e independencia. “Lo presentamos dos veces y ha sido rechazado”, confirmó. Además, exigió un presupuesto “sostenido y predecible, que permita una planificación”.

La institución recibirá el año que viene 603 millones de euros de los Presupuestos, un 0,1% más que en este año. Según su presidente, la cantidad garantiza el funcionamiento de los centros, porque se ha eliminado el déficit y se ha acometido un plan de viabilidad, aunque no es suficiente: “Si tuviera más dinero, podríamos dedicarlos a nuevos contratos JAE”.