La federación se recupera de la crisis de 2009 y lanza proyectos de infraestructura por 5.500 millones

Emiratos Árabes, un oasis para la inversión en Oriente Medio

Dubái, que organizará la Expo 2020, ofrece oportunidades para las empresas españolas en diseño arquitectónico, servicios ferroviarios, energías renovables, materiales de construcción, logística y agua

Vista panorámica de Dubái, con la torre Burj Khalifa dominando el horizonte. El emirato será sede de la Expo 2020.
Vista panorámica de Dubái, con la torre Burj Khalifa dominando el horizonte. El emirato será sede de la Expo 2020. Thinkstock

Como Sevilla en 1992 o Zaragoza en 2008, Dubái tendrá su exposición universal en 2020. El emirato espera que sea el colofón del proceso de recuperación de imagen emprendido en 2011, luego de que el derroche en hoteles y torres de lujo acabara en una moratoria de deuda que socavó la confianza de los inversores en su economía.

El evento puede ser también una oportunidad para que las empresas españolas pongan un pie en Emiratos Árabes Unidos (EAU), al que los inversores extranjeros consideran un oasis en la inestable zona de Oriente Medio, además de parada recomendable en el camino hacia los mercados emergentes de India y China.

Durante una jornada de conferencias en la Cámara de Comercio de Madrid, Julian Herbert, director de Meed Projects, una consultora que hace seguimiento a planes de inversión en Oriente Medio y el norte de África, afirmó que “después de la crisis inmobiliaria se están retomando proyectos muy interesantes”.

Dubái espera que la Expo genere más de 20.000 millones de euros en inversiones en los próximos cinco años

La Expo es uno de ellos. La feria empezará en octubre de 2020 y durará seis meses. En ese tiempo, los organizadores esperan que la exposición reciba 25 millones de visitantes, de los que el 70% serán extranjeros.

Según el Departamento de Turismo y Comercio de Emiratos Árabes, la organización del evento generará en los próximos cinco años más de 20.000 millones de euros en inversiones y un crecimiento anual del PIB superior al 4%.

Sólo en infraestructuras, Dubái prevé invertir 6.900 millones de dólares (5.500 millones de euros). Entre las obras más importantes, Herbert destacó la ampliación de dos líneas de metro, el desarrollo de la red de tranvía Al Sufouh (que realiza la francesa Alstom), la construcción de 500 kilómetros de nuevas carreteras y 750 de carriles bici, además de parques temáticos, complejos hoteleros y enormes centros comerciales.

Para las compañías españolas, Herbert dijo que las principales oportunidades están en los sectores de diseño arquitectónico, principalmente de tiendas de comercio minorista, hoteles y edificios residenciales; suministro de materiales de construcción, generación de energías renovables, planificación, seguridad y diseño de estaciones ferroviarias, logística, desarrollo de desalinizadoras de agua y tratamiento de basura.

Multinacionales como Iberdrola, Acciona, ACS, OHL, Ferrovial, Abengoa, Cadagua, Typsa y Ecisa ya operan en EAU. Pero ¿cómo pueden las empresas medianas aprovechar las facilidades que ofrece el país para instalarse en la zona?

Para empezar, es importante saber que Dubái es solo uno de los siete estados que conforman los Emiratos Árabes Unidos. Los otros son Abu Dabi (la capital federal), Sharjah, Ras Al Khaimah, Fujarairah, Ajman y Umm Al Quwain. Cada uno tiene sus propias leyes, sin embargo, estas se encuentran supeditadas a normas federales. La supervisión de las entidades financieras, por ejemplo, depende de un banco central.

“Si bien hay bastante independencia jerárquica entre ellos, lo curioso es que se van copiando. Si el vecino saca una norma mejor, en lugar de criticarlo, lo copian, un ejemplo que deberíamos seguir aquí en España”, dijo Raúl Calvo Sánchez, socio director en Oriente Medio del grupo RLD, primer bufete español en abrir oficinas en la federación y organizador de la jornada de conferencias en la Cámara.

A pesar de las diferencias culturales, el abogado aseguró que la legislación emiratí guarda más similitudes con la española que con la inglesa, ya que mucha de la regulación vigente está inspirada en las leyes francesas por influencia de Egipto, antigua colonia gala.

Zonas francas

Calvo explicó que una empresa interesada en instalarse en los emiratos puede escoger entre ubicarse en una de las más de 30 zonas francas que existen en el país o en el resto del territorio. La ventaja de optar por una zona franca es que las sociedades que se establecen en ellas no están obligadas a ceder el 51% del capital a un socio local, sino que pueden controlar el 100% del accionariado.

Además, las empresas que operan dentro de estas zonas se benefician de una serie de incentivos: los trámites son pocos y simples, la carga tributaria es mínima, la repatriación de capitales no está sujeta al pago de ningún tipo de gravamen y hay facilidades para la obtención de licencias, contratación de trabajadores y financiación.

Raúl Calvo Sánchez, socio director de RLD en Emiratos Árabes, durante la conferencia organizada por el bufete en la Cámara de Comercio de Madrid.
Raúl Calvo Sánchez, socio director de RLD en Emiratos Árabes, durante la conferencia organizada por el bufete en la Cámara de Comercio de Madrid.

La desventaja de estar en una free zone es que la actividad debe desarrollarse necesariamente dentro de los límites de la misma, por lo que una compañía de construcción e infraestructuras, por ejemplo, “se lo tendría que pensar dos veces” antes de instalarse ahí, ya que sólo podrá ejecutar obras que se encuentren dentro de la zona.

Esta limitación es un factor a tener en cuenta incluso para empresas más pequeñas. Durante la conferencia, el representante de un laboratorio preguntó a Calvo si en su caso podría recibir muestras tomadas fuera de la zona franca y la respuesta fue contundente. “Si el laboratorio estuviese ubicado dentro de la zona franca, sus clientes tendrían que desplazarse a dejar la muestra de sangre allí”, precisó.

Por su parte, Esther Calvo Ruiz, jefa del área de comercio exterior de la Cámara de Comercio de Madrid, destacó que Emiratos Árabes es una economía abierta al exterior con la que España ha mantenido una balanza comercial históricamente positiva, aunque con saldos inferiores a los de otros países de la Unión Europea.

Precisó que en 2013, España exportó a los emiratos productos por un valor total de 2.010 millones de euros, principalmente semillas y frutos oleaginosos, máquinas, aparatos mecánicos y material eléctrico, mientras que importó bienes por 372 millones de euros, básicamente químicos orgánicos, aluminio, plástico y manufacturas hechas con estos dos últimos materiales.

Resaltó, además, que España tiene con Emiratos Árabes Unidos un acuerdo para evitar la doble imposición tributaria que entró en vigor en abril de 2007.