Editorial

Alivio comercial y de la renta privada

El notable incremento de la oferta de petróleo en el mundo que ha provocado la extracción por fracking en EE UU, unido a una ralentización en la demanda en varias zonas industriales del planeta, sobre todo en Europa y algunas economías emergentes, ha metido a los precios del crudo en una intensa tendencia descendente. Ayer, los mercados de referencia, tanto en Londres como en Nueva York, cruzaron precios en los contratos del petróleo desconocidos desde hace cuatro años, con descensos que superan el 25% desde los registrados en junio de este mismo año. El detonante de la contracción de ayer es la decisión de Arabia Saudí de reducir el precio del crudo que vende a EE UU, lo que podría desatar una guerra de precios, exacerbada, además, por la reciente decisión de la OPEP de mantener sus niveles de producción.

La economía se había acostumbrado ya a vivir con petróleo por encima de los 100 dólares, con la búsqueda de alternativas energéticas y la reapertura de pozos cerrados con los precios bajos. Pero es un buen impulso para las economías dependientes el ahorro en los costes de la energía, que en el caso de Europa, y de España, supone un alivio directo en sus balanzas de pagos y en la renta disponible de los particulares por la reducción de los precios de los carburantes.