Editorial

El gran reto de la supervisión única

El Mecanismo Único de Supervisión Bancaria en la eurozona constituye la primera fase de una unión bancaria que ha dejado de ser una entelequia para comenzar a hacerse realidad. El BCE asume desde hoy la supervisión de 128 entidades financieras europeas, aquellas cuyo volumen de activos supera los 30.000 millones de euros y que incluye el 90% de la banca española. El Mecanismo Único de Supervisión (MUS) será completado más adelante por el Mecanismo Único de Resolución (MUR), cuya función será dar respuesta a los bancos en crisis –bien a través de su saneamiento o de su liquidación– e impedir que ese esfuerzo recaiga en los contribuyentes europeos. La gestación del MUS, que comenzó hace un año, ha sido en buena parte resultado de la necesidad de romper el vínculo que existe entre el riesgo financiero y el riesgo país –se puso de manifiesto con desastrosos efectos durante la crisis de deuda soberana– y lograr que las entidades bancarias europeas sean juzgadas no por su lugar de origen, sino por la calidad de sus activos. La nueva etapa que hoy comienza en el sistema financiero europeo, que ha ido precedida de pruebas de transparencia y resistencia, tiene por delante un reto mucho mayor que el de la mera supervisión: reactivar un mercado de crédito en Europa que impulse y consolide la recuperación.