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La apuesta de Deutsche Bank

La estrategia de Deutsche Bank está todavía en periodo de prueba. El grupo alemán decidió a principios de este año no seguir a Barclays, su mayor rival europeo, en la reducción de su banca de inversión. La apuesta solo dará sus frutos si la reciente desaceleración en el mercado de bonos es meramente coyuntural, no parte de un declive estructural. Los resultados del tercer trimestre no son concluyentes.

Una razón clave para la confusión actual es demasiado familiar: los costes de los problemas legales y la regulación. Hace un año, estos costes redujeron los 860 millones de euros de beneficios del tercer trimestre antes de intereses e impuestos de la banca de inversión del grupo a 361 millones. Un año después, 938 millones de euros se convirtieron en 374 millones, lo que llevó al grupo a registrar pérdidas en el trimestre.

Los costes por manipular la tasa Libor y los malos comportamientos en los mercados de divisas aún no están claros. El aprobado en los últimos test de estrés de los bancos europeos ofrece un consuelo solamente modesto. La próxima revisión del Comité de Basilea podría traer un gran aumento en la cantidad de capital necesario para apoyar las operaciones normales.

Dejando a un lado los pecados del pasado y las dudas sobre el futuro, el rendimiento del tercer trimestre fue respetable

Dejando a un lado los pecados del pasado y las dudas sobre el futuro, el rendimiento del tercer trimestre fue respetable. El escenario optimista se basa en las tendencias positivas continuas, ayudadas por unos mayores tipos de interés que llegarán en algún momento.

Pero puede que los tipos bajos estén aquí para quedarse. Y algunos cambios normativos perjudican a un banco que quiere sacar provecho de la banca de inversión.

Deutsche está revolucionando su liderazgo, con la sustitución de su director financiero Stefan Krause y la reasignación de su grupo de auditoría para centrarse en las cuestiones legales. Los inversores, sin embargo, siguen convencidos de que el banco ha tomado la decisión correcta apostando por renta fija, divisas y materias primas. Tras la emisión de derechos de 12.000 millones de dólares este año, las acciones cotizan en solo la mitad de su valor contable. Dadas las incertidumbres, parece justo.