Los recortes obligan a usar más agua

La falta de inversión pública en infraestructuras aumenta la dotación por primera vez en 20 años

El sector del agua urbana lleva años pidiendo ajustar lo que cuestan las infraestructuras para el suministro de agua urbana al precio que pagan los usuarios. La razón es sencilla: las directivas europeas obligan a realizar mayores inversiones en las redes para mejorar el suministro, reducir las pérdidas en el transporte o depurar las aguas residuales. Aun así, España sigue incumpliendo en Europa. Pero hay además otro motivo de peso, y es la necesidad de renovar las redes para mantener la calidad del servicio. En España hace al menos siete años que no se renuevan las infraestructuras por falta de inversión pública, una herencia más de la crisis económica.

“Si no se invierte durante uno, dos o tres años no pasa nada, pero ya llevamos siete y la falta de renovación está obligando a inyectar más agua en el sistema, algo que no pasaba desde hacía veinte años”, según anunció ayer Fernando Morcillo, presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (Aeas), durante la presentación de su XIII Encuesta de Suministro de Agua Potable y Saneamiento en España. El documento, que se realiza dos veces al año, pretende ser una radiografía de este servicio básico.

Según este último informe, realizado a partir de la consulta a 996 municipios y entes locales, de los que depende la gestión del agua urbana, la dotación de agua, es decir, aquella que entra en el sistema y llega a los hogares, ha disminuido un 24% desde 1987 hasta 2010. Ese año, sin embargo, rompió la tendencia y empezó a subir. Entre 2010 y 2012, la entrada de agua en el sistema ha crecido un 2,1% “por el déficit de inversión en la renovación de infraestructuras públicas”, matizó Morcillo. El dato es aún más llamativo si se observa que se ha reducido el consumo de agua un 10%, hasta los 112 litros por persona y día en el mismo periodo de tiempo, uno de los consumos más bajos de Europa.

El documento apunta que las actuales tarifas solo cubren, y no siempre, los gastos operativos del sistema. La patronal de los operadores de agua urbana cifra en 10.000 millones de euros el déficit de inversión en infraestructuras nuevas que arrastra el sistema, y por ello pide que se revise el actual esquema que imputa los costes a los presupuestos Generales del Estado y se repercutan en el recibo del agua. “Tradicionalmente se ha hecho vía impuestos, a través del IBI y otras facturas. Pero al no haber nuevas partidas públicas desde hace años, ahora la tarifa ya no es capaz de compensar la falta de inversión en infraestructuras”. El precio medio para uso doméstico es de 1,59 euros por metro cúbico, una de las más bajas de Europa, según cálculos de Aeas.
El sector calcula entre el 50% y el 100% el aumento necesario en la factura del agua para poner al día las cuentas del sistema si se decidiera imputar los costes en el recibo, aunque asume que ningún Gobierno regional subirá los precios, “y menos en periodo preelectoral, es algo que no vende”, reconoció Morcillo.

La patronal insistió en que cualquier aumento en las tarifas debe ir acompañado de mayor transparencia en la estructura de precios, en alusión a los dudosos cánones que algunas comunidades autónomas, como Extremadura o Andalucía, tienen en marcha, sin estar obligadas a destinar los ingresos a las infraestructuras del agua. “Está claro que habría que asegurarse de que cualquier canon sea finalista, a saber cuántos cánones no finalistas hay en el agua en España”.