Tribuna

La salud, un sector clave en nuestra economía

El sector de la salud consume cerca del 10% de nuestro PIB. Cada año aumenta el gasto como consecuencia del incremento de la cartera de servicios y el envejecimiento de la población. Estos datos nos obligan a preguntarnos sobre la sostenibilidad del sistema, sobre nuestra capacidad para reducir el gasto sin disminuir la calidad, sobre si debemos suprimir servicios y recursos. Debemos preguntarnos, también, sobre la capacidad que tiene este sector para generar riqueza, empleo e inversión con los consiguientes retornos económicos.

 Se trata, por tanto, de acercarnos al sector de la salud desde distintas perspectivas, sin prejuicios, con objetividad. Hay dos afirmaciones totalmente generalizadas que debemos desmontar cuanto antes. Todo el mundo sostiene que nos encontramos ante un sector de gasto, un pozo sin fondo con una demanda infinita que viene multiplicándose con el traspaso de competencias a las comunidades autónomas. Y eso es verdad, pero no toda la verdad. Junto al gasto, que lo hay y en muchas ocasiones ineficiente, hay todo un sector que crea empleo intensivo, localizado y de calidad. Un sector que genera conocimiento innovador de alto valor científico y tecnológico, que reduce gasto e incrementa ingresos por diferentes vías. Una iniciativa privada que, en constante y leal colaboración con lo público, invierte en infraestructuras creando empleo, conocimiento y salud.

Se ha instalado en nuestra sociedad un debate sobre lo público o lo privado autoexcluyente y simplista. La pregunta primera no es público o privado, sino eficiencia o ineficiencia. Si ese 10% que gastamos está bien empleado o podemos hacer lo mismo con menos gasto con independencia de dónde nos encontremos y la titularidad de la gestión que analicemos. Debemos, en beneficio de nuestros ciudadanos y de su salud, abandonar intereses espurios y pensar con objetividad en crear instrumentos y procesos que aumenten nuestra eficiencia. Tenemos una sanidad de gran calidad, alabada en muchos países. Unos profesionales que, trabajen en el sector público o privado, tienen una gran profesionalidad. Una iniciática privada que va creciendo en interés por fabricar un producto que se llama salud y que puede vivir, colaborar y complementarse con lo público, porque coinciden en lo esencial, en cómo mejorar la salud de las personas.

No olvidemos, además, que la salud no sólo es un deber moral que debemos perseguir para nuestros ciudadanos con políticas inteligentes que generen prevención de la enfermedad e incremento de la calidad de vida, sino que es una fuente de riqueza por sí misma. Un pueblo enfermo es un pueblo improductivo. La salud trae consigo el desarrollo de los pueblos y no al revés, como se piensa frecuentemente. Otro de los tópicos a desmontar.

Nos encontramos saliendo de una crisis sobre la que recaen algunas sombras amenazantes. Buscamos nuevos modelos productivos. Y la salud puede ser uno de ellos. España puede y debe ser uno de los principales países receptores de eso que se llama turismo de salud. Es decir, aquellas personas que se trasladan de un país a otro para recibir asistencia sanitaria previo pago de su importe. España es una potencia mundial en turismo, pero también lo es en calidad sanitaria. En estos momentos, se mueven más de setenta y cinco mil millones de euros en el tráfico mundial de turismo de salud, con un crecimiento anual del 20% y España, pese a ser uno de los líderes mundiales, apenas saca provecho de esa circunstancia. Otros países peor situados que nosotros aprovechan ese mercado de forma inteligente, mediante la unión y el apoyo institucional.

Bien por la vía de la eficiencia, gastando mejor sin recortar servicios, como por la vía de la inversión y colaboración, el sector de la salud puede ayudar a la economía española contribuyendo a su desarrollo y consolidación. Para ello, necesita de dos premisas. Un gran pacto de la Sanidad en España que permita a los agentes políticos y sociales buscar el mejor modelo de gestión eficiente mediante un debate sereno y sosegado y un impulso al sector con políticas activas que busquen la inversión y creación de empleo con medidas de apoyo. Necesitamos buscar el pragmatismo y existen iniciativas para ello que huyendo de maximalismos y demagogias buscan el consenso y la implantación de medidas posibles y a corto plazo. Con ese objetivo, y como una de esas iniciativas, el próximo 30 y 31 de octubre la Fundación Economía y Salud celebra un Foro que busca, con la presencia de cien expertos seleccionados en toda España, elaborar cien medidas consensuadas para su implantación y mejora del Sistema Nacional de Salud.

Alberto Giménez es presidente de la Fundación Economía y Salud.