Director de Samsonite en España

Ignacio Miranda: "Cambiamos de maleta cada cinco años"

Ignacio Miranda: "Cambiamos de maleta cada cinco años"

Lo primero que advierte es que lo más significativo de su despacho es un muñeco vestido con la camiseta del Betis, regalo de sus compañeros de Samsonite, la filial española de la multinacional estadounidense de equipaje de viaje, que dirige desde hace cuatro años.

Ignacio Miranda, nacido en Lausana (Suiza) hace 42 años, estudió Empresariales y cuenta además con un programa de posgrado por el Instituto de Empresa. Llegó a la compañía de maletas hace 17 años y en ella ha desempeñado cargos varios, atendiendo distintos mercados como, por ejemplo, el portugués, el marroquí o el argelino. Ha sido jefe de ventas, responsable de la licencia de Lacoste en la firma... “Jamás pensé que me iba a dedicar a vender maletas, pero al final he podido desempeñar mi carrera profesional y le coges mucho cariño, porque al final tenemos una empresa muy diversificada en cuanto a productos. Siempre tengo un gran reto por delante”, explica a una velocidad importante. Habla rápido y asegura que también le gusta serlo en la toma de decisiones.

Del Betis, aunque baje a segunda

Ignacio Miranda: "Cambiamos de maleta cada cinco años"

Cuando el Betis bajó a segunda hubo conmoción en la oficina de Samsonite. El jefe es forofo y había que animarle, así que sus compañeros le regalaron un muñeco con la camiseta de su equipo y eso le reconfortó. “Mi madre es del Betis y yo, aunque pierda, también; llevo en el teléfono móvil el himno”, asegura Ignacio Miranda, que lleva a gala saber delegar en el equipo, “aunque sigo de cerca todo lo que pasa en la empresa”.

La plantilla de Samsonite en España la componen 76 personas. A su alrededor, en el despacho que heredó de su antecesor y en el que ha hecho pocas inversiones, apenas hay objetos personales, solo un mueble salpicado de fotografías de reuniones internacionales. Y dos cuadros frente a su mesa de trabajo, que también es usada en reuniones, de Elena Nuez, una diseñadora industrial que trabajó para la firma.

También destaca un conjunto de maletas de los años ochenta, que ha recuperado como elemento más que estético para el despacho. “Es una forma de no olvidar de dónde venimos, la historia de la empresa. Me gustan las cosas antiguas, ver los orígenes de las cosas”, comenta este ejecutivo, que muestra otro de sus objetos fetiches: una maqueta de un Citroën DS, “una copia de uno que tengo de verdad”.

Cuando no trabaja, juega al golf, esquía y se entretiene con los coches antiguos.

Trabaja en un espacio muy luminoso en unas oficinas ubicadas en una zona del norte de Madrid, poblada de empresas de telefonía, cadenas de televisión y bancos. Allí pasa tantas horas que ha decidido no contabilizarlas. “Trabajo más de 12 horas, pero le dedico las 24 del día al mundo de la maleta; voy por la calle y voy mirando la que lleva la gente”.

Se muestra eufórico porque los resultados económicos le acompañan. Cabe recordar que Samsonite, que nació al calor de la fiebre del oro en Estados Unidos allá por 1910, ha pasado por momentos de gran dificultad a lo largo de su historia. Sin ir más lejos, en 2007 fue adquirida por la firma de capital riesgo CVC Capital Partners y dos años más tarde se declaró su bancarrota técnica e inició una profunda reestructuración. Se llevó su sede a Luxemburgo y en 2011 comenzó a cotizar en la Bolsa de Hong Kong. En 2013, CVC y el banco RBS salieron del capital, vendiendo su participación por 398,3 millones de euros.

Mientras, el grupo sigue sumando marcas a su catálogo, como la juvenil American Tourister, la deportivas High Sierra y Gregory o la firma de lujo Hartmann, adquirida el pasado año y proveedor oficial de la maleta del presidente de Estados Unidos. También disponen de la licencia de Disney para fabricar artículos de viaje infantiles.

Pero además, Samsonite sigue innovando: el año pasado la compañía invirtió 22,4 millones de dólares (17,7 millones de euros), el 1,1% de su facturación, en investigación y desarrollo. Uno de los grandes logros de la firma, según Miranda, es haber patentado el material Curv, empleado en la colección Cosmolite y fabricado en Alemania: “Es el más resistente, se utiliza para hacer los chalecos antibalas y a nosotros nos da una ventaja competitiva ”, afirma. Porque una de las obsesiones de la compañía es el peso de la maleta, y ya han conseguido algunas por debajo de los dos kilos. “Es lo que prima en la decisión de compra, sobre todo porque con los cambios de la industria aérea que limitan el peso, nos hemos tenido que adaptar”.

Para el presente ejercicio, Ignacio Miranda espera conseguir una facturación de 35 millones de euros, lo que implica crecer un 14%. “Nos estamos recuperando muy bien. En 2007 notamos la crisis, pero luego hemos mantenido la caída y ahora estamos creciendo, en parte también por la incorporación de nuevas marcas y el desarrollo de nuevos productos”.

Reconoce que la ventaja de ser líderes del mercado les da margen para crecer. “Hemos duplicado nuestra capacidad de fabricación en Hungría. Tenemos más de 2,5 millones de piezas en stock en Bélgica, donde se encuentra la central y adonde viajo constantemente”, cuenta este directivo, que siempre tiene preparada la maleta.