El usuario busca la longevidad de su terminal, pero en ocasiones es difícil

La obsolescencia en smartphones, ¿mito o realidad?

La obsolescencia en smartphones, ¿mito o realidad?

Cuando un usuario se decide a comprar un terminal móvil, busca que cumpla con todos sus requisitos técnicos, que tenga una buena relación calidad-precio y que además le dure todo el tiempo que sea posible. En España ha habido una penetración del smartphone del 84% según el informe “Somos Digitales” de Accenture y Ametic y en todo el mundo durante 2013 se vendieron más de 1.000 millones de smartphones según los datos que recoge el informe “La Sociedad de la Información en España 2013” de la Fundación Telefónica.

A pesar de que los usuarios queramos que los aparatos tecnológicos duren para siempre y en el caso que nos ocupa sea el teléfono móvil el que esté siempre con nosotros, el concepto de la obsolescencia planea sobre dichos dispositivos. No solo se trata de la temida obsolescencia programada (que un aparato venga con “fecha de caducidad”), sino que los propios avances de la tecnología dejan obsoletos gran cantidad de modelos. Si preguntamos a los fabricantes de dispositivos, la obsolescencia programada es un mito, si hablamos con los usuarios quizá cobre más realidad. Lo que es cierto es que cada menos tiempo aparecen los nuevos modelos de los smartphones existentes, lo que hace que los antiguos se queden poco a poco atrás.

Distintos puntos de vista sobre la obsolescencia

Cuando un smartphone deja de ser útil para el usuario y sus funciones operativas no son las óptimas se puede hablar de que el aparato ha quedado obsoleto. Pero esta situación de obsolescencia puede darse por diferentes motivos.

  • Salen nuevos modelos más atractivos para el usuario. En estos casos se trata de una obsolescencia “elegida” es decir, el teléfono no deja de funcionar, sino que los avances tecnológicos han provocado la salida al mercado de otros modelos más atrayentes. De hecho, según el informe “Somos Digitales” antes mencionado, el 37% de los usuarios que tienen un smartphone tienen en mente renovarlo en los próximos 12 meses, y no solo eso sino que el 17% piensa comprar otro terminal adicional al que ya tienen.
  • Por falta de actualizaciones. Las compañías dejan de proporcionar actualizaciones para los modelos más antiguos, lo que provoca que llegue un momento en el que el terminal no sea capaz de soportar las aplicaciones que salen al mercado y por lo tanto queda obsoleto.
  • Programada. Es una de las sombras de la tecnología, concepto que surge por primera vez en 1932 por parte de Bernard London y se hace famoso a partir de 1954 por el ingeniero Brooks Stevens en una conferencia sobre la producción en masa. Se trata de que los aparatos tengan ya establecida su vida útil, lo que provoca que la compra de un nuevo aparato sea necesaria. Ahora un gobierno como el francés se ha decidido por plantar cara a la obsolescencia programada y para ello ha establecido penas de cárcel y multas de hasta 300.000 euros para aquellas empresas lleven a cabo esta práctica. Se trata de una propuesta que completa la Ley de Consumo francesa y que surge como medida para plantar cara a la nocividad de la obsolescencia para el medio ambiente y para los consumidores.

Invertir en un terminal o smartphones baratos

La duda por tanto se planeta entre si decidir invertir en un buen smartphone que dé más garantías a priori o bien elegir uno que no tenga un alto precio y cubra la necesidad y en el momento en el que se rompa poder adquirir otro con un precio similar (como es el caso del mercado de smartphones chinos, capaces de crear dispositivos a bajo precio). Si se tiene en cuenta la posibilidad de que la obsolescencia programada esté presente en todo dispositivo, ¿qué es mejor? La respuesta queda en cada persona, puede parecer una obviedad, pero se trata de identificar qué utilidad real se le dará al terminal.