La compañía apuesta por los países del Este

Ebioss, un aliado verde contra la dependencia energética

Vista general de la construcción de la planta energética de Karlovo.
Vista general de la construcción de la planta energética de Karlovo.

Centrales térmicas con enormes chimeneas surcan el paisaje de Bulgaria, el país elegido por la compañía Ebioss Energy AD para desarrollar sus propias plantas de cogeneración energética a partir de la gasificación de residuos. Este holding empresarial internacional, liderado por directivos españoles, lleva seis años trabajando en este antiguo miembro del bloque comunista que entró en la UE hace tan solo siete años.

Bulgaria es la puerta de entrada a un mercado más amplio en el que quieren introducirse, los países del Este. La razón es simple: el 65% de la energía producida en la región proviene de centrales termoeléctricas que dependen de residuos fósiles como el carbón, según explica Óscar Leiva Méndez, presidente de la compañía, durante la visita a las obras de la primera piedra en este camino, la planta de cogeneración energética Karlovo.

Situada en el municipio de Stroevo (a una hora y media de la capital, Sofía), Karlovo entrará en funcionamiento en el primer trimestre de 2015. La inversión prevista alcanza los 20 millones de euros, de los cuales aseguran haber gastado ya algo más de la mitad. En el desembolso van incluidos el desarrollo del proyecto, los permisos, la compra del terreno, la construcción de las instalaciones, la maquinaria –cada uno de los motores de pistones de General Electric que transforman el gas en electricidad cuesta un millón de euros–, etcétera.

Luego, según su plan de negocios para 2014-2016, vendrán otras siete más. Una de ellas, Heat, ubicada justo al lado de Karlovo. Cuando ambas estén a pleno rendimiento, su potencia de producción será de 8 MW. "Que Ebioss sepa, será la planta más grande de Europa que trabaja con paja de cereal y con tecnología de gasificación y uso de syngas en motor de combustión interna", afirman.

El ‘showroom’ de la compañía

Los padres de la criatura están tranquilos y muy ilusionados con el próximo alumbramiento. "Estamos convencidos de que Karlovo supondrá un antes y un después. Es nuestro showroom para mostrar al mundo lo que somos capaces de hacer", cuenta orgulloso Luis Sánchez Angrill, consejero delegado de Ebioss. Llevan tiempo trabajando para ello. "Cada proyecto es un proceso muy largo. Nos cuesta entre 12 y 18 meses el diseño, la obtención de los permisos..."

Esta planta no es, sin embargo, la primera que construyen. Sí, la primera propia. Hasta ahora, habían trabajado para terceros en Italia, Francia, España, Alemania y Portugal.

Si de algo están orgullosos en Ebioss es de haber logrado diseñar una tecnología propia para la producción energética de electricidad y agua caliente a partir de la gasificación de residuos, que permite además ahorrar de media una tonelada de CO2 por cada MW producido. "La competencia no es capaz de producir un gas sintético tan limpio para utilizar motores de pistones", señala Sánchez. Esta diferencia les hace más eficientes: su rendimiento oscila entre el 26% y el 34% en producción eléctrica –sube hasta el 75-80% si se le añade la generación térmica– frente al 15%- 24% de otras compañías similares, según los datos que ofrecen.

"La ingeniería es el corazón de nuestra empresa", repite Sánchez en cuanto tiene ocasión. La insistencia tiene una causa. Tras el escándalo de Gowex, Ebioss, que dio el salto al MAB en julio de 2013, no quiere verse salpicada por las dudas y temores que rodean a las compañías que cotizan en esta bolsa alternativa. "Gowex nos ha hecho mucho daño en la cotización, pero no en la comercialización. Seguimos con el negocio industrial que es lo verdaderamente importante", se apresura a aclarar Leiva cuando se le pregunta por este asunto.

La otra gran duda a la que se enfrentan es la viabilidad o no de este tipo de proyecto en España, tras los recortes incluidos en la reforma eléctrica y la moratoria a las energías renovables aprobada por el Gobierno en 2012. Ellos intentan disipar la inquietud: "El marco regulatorio español debería ser más claro. Por eso, por el momento, nos estamos centrando más en el sector industrial para uso térmico".

"El futuro está en los residuos urbanos"

Almacén de paja de Ebioss en Stroevo.
Almacén de paja de Ebioss en Stroevo.

Luis Sánchez Angrill, consejero delegado de Ebioss Energy AD, lo tiene claro: "La apuesta de futuro de la compañía son los residuos sólidos urbanos". Para ello se apoya en datos del Banco Mundial: la generación de basura en las ciudades supera hoy en día los 1,3 millones de toneladas anuales. La institución calcula que para el 2025 aumente hasta los 2.200 millones de toneladas, un 72% más. La gestión costará entonces a los municipios aproximadamente 300.000 millones de euros, casi un 83% más de lo que supuso esta partida en 2012.

Ebioss no quiere perder comba en este mercado. Y una de sus primeras acciones fue la adquisición en agosto del 52,6% de la portuguesa TNL, especializada en el desarrollo de soluciones tecnológicas para la gestión integral de residuos urbanos.