La filial de Ferrovial gana experiencia desde agosto

Ferroser, la tarea de limpiar el rastro del ébola

SIMULACROS EN VALENCIA: El Hospital valenciano de La Fe, uno de los centros de referencia para el tratamiento del ébola, imparte desde ayer cursos de simulación clínica en el que los profesionales entrenan con muñecos inteligentes situaciones reales de pacientes con el virus. Más de 700 profesionales practicarán los protocolos de puesta y retirada del traje para mejorar su formación y minimizar riesgos.
SIMULACROS EN VALENCIA: El Hospital valenciano de La Fe, uno de los centros de referencia para el tratamiento del ébola, imparte desde ayer cursos de simulación clínica en el que los profesionales entrenan con muñecos inteligentes situaciones reales de pacientes con el virus. Más de 700 profesionales practicarán los protocolos de puesta y retirada del traje para mejorar su formación y minimizar riesgos.

Diseñan la actuación sobre planos; ensayan en repetidas ocasiones el protocolo de retirada del traje de protección, y se les dejan unos minutos de relajación antes de iniciar la operación de limpieza. Así se enfrentan los empleados de Ferroser, filial de servicios de Ferrovial, a la eliminación del virus del ébola en las dependencias hospitalarias madrileñas que han ocupado y ocupan los enfermos o sospechosos de estarlo. Son un ramillete de trabajadores formados de urgencia meses atrás, junto a médicos y enfermeras del hospital madrileño Carlos III, los que se están lidiando con una tarea que hace unos meses ni imaginaban.

La decisión de repatriar al primer español enfermo por el mortal virus, el misionero Miguel Pajares, y a la monja de origen guineano y pasaporte español Juliana Bonoha, el pasado 7 de agosto y procedentes de Liberia, supuso todo un reto y compromiso para el equipo de Ferroser. Ambos religiosos iban a ser tratados en el Carlos III, cuya limpieza es responsabilidad de la filial de Ferrovial. Los empleados se sometieron a un cursillo contrarreloj para asumir el protocolo diseñados por personal del hospital de La Paz llamado a salvar sus propias vidas.

El contrato fue ganado por Ferroser en julio de 2013 y durante 36 meses se encarga de la limpieza del citado Carlos III, entre otros centros de atención especializada.

Con la lección ya aprendida en agosto, Ferroser ha seguido esterilizando ese hospital y, por cuestión de emergencia, fue requerida para trabajar en el hospital Universitario Fundación de Alcorcón, donde fue atendida la auxiliar de enfermería Teresa Romero, empleada del Carlos III infectada tras la limpieza de la habitación que ocupó el segundo de los misioneros fallecidos, Manuel García Viejo.

Trajes desde 50 euros

Los equipos de protección individual (EPI) utilizados para atender a los pacientes con ébola cuestan entre 50 y 130 euros, dependiendo del fabricante, según ha informado a Europa Press el presidente de la Asociación de Empresas de Equipos del Protección Personal (ASEPAL), Luis del Corral. En España hay ocho empresas que los fabrican y todas cumplen la normativa vigente, la Directiva Europea 89/686/CEE.

En el centro clínico de Alcorcón limpia la empresa Samyl (Servicios Auxiliares de Mantenimiento y Limpieza), pero sus trabajadores se negaron, por falta de cualificación, a actuar en el box de urgencias en que se trató a la enfermera. Tras cierto revuelo inicial, los empleados fueron respaldados por la Dirección General de Trabajo, donde se reconoció la falta de instrucción del personal de Samyl para enfrentarse al virus. Esta empresa tiene implantación en buena parte de España y ofrece la limpieza de edificios, hospitales, hoteles, instalaciones deportivas o centros comerciales.

El equipo de Ferroser ha ido tras la estela del ébola y también fue el encargado de sellar y limpiar a base de lejía concentrada el domicilio de la auxiliar Teresa Romero, en Alcorcón. Con el protocolo ensayado en decenas de ocasiones, cuatro de los operarios de Ferroser entran en las zonas contaminadas ataviados con los trajes de protección. Fuera supervisan la operación otros dos técnicos.

La comunicación es constante, dicen fuentes de Ferroser, tanto por voz como por vídeo. Cada uno de los trabajadores tiene clara la misión que le ha sido encomendada previamente y la van repasando con los supervisores. Son varias fases de limpieza y retirada de material en un proceso que las autoridades sanitarias han calificado de “exhaustivo”.

Finalizado el trabajo, se desprenden de los trajes, en presencia de personal médico, y estos acaban en contenedores para residuos peligrosos. Ya fuera, se les vigila la temperatura corporal dos veces al día y siguen en activo. Los sindicatos ven en ello un riesgo potencial, especialmente cuando el protocolo falló en el caso de la auxiliar de Alcorcón.

Ambiente de preocupación en la asamblea del jueves

Cualquiera de los empleados de la limpieza del Carlos III, según fuentes cercanas a la plantilla, puede ser el elegido para actuar en las plantas en que se está tratando a las personas que han estado expuestas al virus del ébola: “Solo se quedan fuera los trabajadores temporales y los que están haciendo suplencias”, explican.

Los más de 25 candidatos conocen el protocolo y han sido adiestrados en el uso de los trajes de protección. Sin embargo, la infección por parte de la auxiliar de enfermería Teresa Romero ha hecho cundir la preocupación entre el personal de Ferroser en el hospital.

El jueves pasado, según ha podido saber CincoDías, se reunieron en asamblea y decidieron demandar más formación a la empresa por parte de especialistas en microbiología. Desde la federación de Servicios de UGT se reconoce que la empresa está tratando de combatir el estado de inquietud: “Relevan a cualquier empleado que se muestra nervioso y se les da su tiempo antes de dar el paso y entrar en las habitaciones”, explican, “pero todos seguimos pidiendo que se avance sobre la mejora de los trajes y protocolos de actuación”.