Tribuna

El sector exterior, motor de la recuperación

En los últimos años, el sector exterior se ha convertido en el motor de la economía española. Frente a la debilidad del mercado interno, las exportaciones han sido el único componente del PIB que ha evolucionado de forma positiva. Las ventas al exterior han aumentado un 47% en el periodo 2010-2013 y hoy por hoy representan casi el 35% de la riqueza nacional.

Detrás del auge de las exportaciones se encuentra el esfuerzo que han realizado las empresas españolas para competir con éxito en los mercados internacionales. Según datos de Icex, la base exportadora se ha ampliado en los últimos años en consonancia con el incremento de las exportaciones. El año pasado se registraron 151.000 empresas exportadoras, una cifra récord que supone un aumento del 55% con respecto al año 2007. Hay que destacar también que, debido a la crisis en la zona euro, las compañías españolas se han visto obligadas a reorientar sus negocios internacionales más allá de los países de nuestro entorno. Especialmente significativo ha sido el aumento de las exportaciones a las economías emergentes. En el periodo 2008-2013, las ventas a Iberoamérica han aumentado casi un 60%; las dirigidas a Asia, un 70%, y las que tienen como destino África, un 85%. Otro factor que explica la pujanza del sector exterior es el creciente peso de los productos de tecnología media-alta dentro del patrón exportador. Entre los sectores que el año pasado experimentaron una mejor evolución se encuentran los bienes de equipo (+10,9%), el automóvil (+9,7%) y los productos químicos (+6,0%).

Por todos los factores mencionados –la ampliación de la base exportadora, la diversificación de los destinos de exportación y el aumento de las exportaciones de tecnología media-alta–, el sector exterior se encuentra en condiciones de ser el motor de la recuperación económica ahora que España ha retomado la senda del crecimiento.

Es cierto que históricamente el sector exterior ha mostrado un comportamiento contracíclico dentro de la economía española. Las exportaciones repuntaban en tiempos de crisis para amortiguar la caída de la demanda interna, y retrocedían conforme el consumo y la inversión remontaban. Pero las circunstancias han cambiado y, por fortuna, las empresas han comprendido que la exportación debe constituir un elemento central de su estrategia corporativa.

Las perspectivas económicas internacionales así lo aconsejan. España –y, en general, los países desarrollados– son mercados maduros, con un potencial de crecimiento más bien limitado. En cambio, los países emergentes están llamados a ser los protagonistas del panorama económico mundial durante los próximos decenios. Se trata de mercados dinámicos, en expansión y con una fuerte capacidad de compra, que ofrecen abundantes oportunidades de negocio en todos los sectores productivos.

Un requisito indispensable para que el sector exterior se consolide como motor de la recuperación económica es que la base exportadora siga creciendo y que las empresas que se inician en la actividad internacional alcancen la categoría de exportadores regulares. El año pasado se registraron tan solo 41.000 exportadores regulares. Dado el tamaño de nuestra economía, España debería contar al menos con 100.000, y para lograr ese objetivo sería preciso fomentar la internacionalización entre las pequeñas y medianas empresas.

Como es sabido, en un mundo cada vez más globalizado, la competitividad es una condición imprescindible para salir al exterior. La clave para obtener una ventaja competitiva sostenible en el tiempo radica en apostar por la innovación como herramienta para elaborar productos de alto valor añadido. Por tanto, el reto para el sector exterior pasa por adoptar un modelo productivo orientado a la innovación que permita reforzar la competitividad internacional de nuestros bienes y servicios.

Internacionalizarse exige también tomar conciencia de los riesgos que afrontan las empresas en su actividad exterior. Tanto las grandes compañías como las pymes deben recurrir a la inteligencia empresarial para analizar el entorno en que desarrollan sus negocios internacionales. Solo así serán capaces de obtener las claves necesarias para tomar las decisiones más oportunas desde el punto de vista estratégico y operativo. Por último, y para que el sector exterior siga siendo pieza clave en el crecimiento económico, es de vital importancia que España se dote de un marco fiscal e institucional favorable a la internacionalización y que permita a nuestras empresas competir con sus rivales en igualdad de condiciones en la economía global.

Balbino Prieto es Presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles.