Secretos de despacho. Ontier

"Queremos tener presencia en Asia"

Pedro Rodríguez Rodero dirige un bufete de abogados que este año abrirá filiales en Chile e Italia.

La presidencia internacional de la firma la ocupa Adolfo Suárez Illana

Pedro Rodríguez Rodero, socio director de Ontier
Pedro Rodríguez Rodero, socio director de Ontier

La sede central del bufete de abogados Ontier está situada en el corazón financiero de Madrid, en el paseo de la Castellana, junto a la plaza de Gregorio Marañón. Una elegante pero moderna recepción da la bienvenida al edificio, decorado con un estilo que mezcla minimalismo y lujo. En la quinta planta se encuentra el despacho de Pedro Rodríguez Rodero (Oviedo, 1971), socio director de la firma.

Encajado en una esquina de la planta, su oficina es pequeña y luminosa. Al entrar, dos cosas llaman rápidamente la atención. Una pequeña escultura, sobre una mesita en la zona de los sofás, y la afamada imagen enmarcada en la que se ve al rey Juan Carlos abrazando de espaldas al expresidente Adolfo Suárez. La foto fue realizada por su hijo Adolfo Suárez Illana, quien ejerce como presidente internacional de Ontier y es amigo de infancia de Rodríguez Rodero. “La tengo en mi despacho, primero, porque es el regalo de mi amigo, que es quien hizo esta fotografía, que mereció el Premio Ortega y Gasset. Segundo, por lo que significa: el camino hacia adelante de dos amigos que dejan atrás una historia trascendental para todos”, apunta Rodero.

Suárez Illana tiene la función de dirigir la expansión internacional del bufete, cuyo origen es la suma de varias firmas. En 2008 se fusionaron los despachos Ramón Hermosilla y Gutiérrez de la Roza (creando RHGR). En 2012 se presentó Ontier RHGR con el claro objetivo de salir al exterior. Y este verano se decidió dejar solo la marca Ontier. “El nuevo nombre facilita nuestro desarrollo internacional y la profesionalización, trascendiendo las personalidades”, explica. Un proceso de bautismo en el que han participado empresas externas de naming. “Es una marca fácil y que se entiende en todo el mundo”.

El otro objeto personal que destaca en el despacho es una pequeña escultura del asturiano Fernando Suárez que representa a un hombre cayendo al vacío. “El marchante me persiguió durante meses, una actitud de perseverancia y de pesadez, por lo que se ganó su trabajo”, bromea Rodero. “La figura me encanta. Le pongo un lápiz sobre la mano para que me recuerde cómo hay que mantener el equilibrio en el trabajo durante las situaciones caóticas”, recalca.

"Nos gusta cuidar nuestra imagen y por eso hemos creado una sede moderna, luminosa y rompedora"

En las paredes destacan tres grabados, dos de ellos de Antonio Saura, que son propiedad del bufete y que escogió cuando se mudaron a esta sede en 2010. Tras una pequeña mesa redonda de cristal para reuniones, apoyados en la pared, dentro de unas carpetas y sin colgar, Rodero guarda una serie dibujos sobre tauromaquia comprados a otro artista asturiano. “Me gusta el silencio. De mi despacho he buscado que sea tranquilo, sencillo, confortable y que tenga luz”.

“Nos gusta cuidar nuestra imagen y por eso hemos creado una sede moderna, luminosa y rompedora que se aleja de la típica imagen de un despacho, que tiende a ser conservadora y clásica”, explica sobre el diseño de la oficina central. Incluso en la planta baja han creado una sala de descanso con pufs, tele, música y videojuegos. “Fue decorado por los abogados más jóvenes”, cuenta. Un espacio que sirve también para hacer reuniones informales e incluso para entrevistar a candidatos recién graduados.

Su escritorio es de cristal y soporta dos pantallas de ordenador, que le permiten trabajar mejor con varios documentos a la vez. Junto a dos sofás modernos, de líneas rectas y claros, se encuentra una mesa baja de café, donde descansan tres libros sobre el Parque Natural de Redes en Asturias, el sur de Inglaterra y Colombia. Todos de espacios naturales. “Mis aficiones están relacionadas con pasar tiempo en la naturaleza: el esquí, la montaña y la caza”, reconoce, aunque no le quede mucho tiempo para su práctica, solo en fines de semana y vacaciones.

Y es que trabaja hasta las nueve de la noche o más. “Me hago firmes propósitos por acabar más temprano para ver a mis hijos antes de que se duerman, pero cuando tienes una responsabilidad debes disponer de una holgura para estar disponible para los demás”, opina. Así que después de apagar fuegos durante el día, dedica las últimas horas de la jornada a contestar el correo y a gestionar asuntos de sus propios clientes.

El papel de Adolfo Suárez

En 2010, Adolfo Suárez Illana se incorporó a la empresa para dirigir la expansión del bufete. “Tiene un papel ejecutivo en el desarrollo internacional del grupo. Viaja a todas las oficinas, establece vínculos entre los países, contribuye a la mejora del negocio buscando nuevas oportunidades, cuida los clientes y explora nuevos mercados”, cuenta Rodríguez Rodero, quien conoce al hijo del expresidente de toda la vida por la relación de amistad entre sus padres. “Adolfo vive ahora el 80% de su tiempo fuera de España”, comenta. Rodero, como socio director, es la otra pata de la compañía, encargado de la gestión del despacho y muy vinculado al negocio nacional.

La empresa está presente en 13 países, sobre todo con fuerte presencia en Latinoamérica. Emplea a 250 personas (100 en España) y facturó el pasado año 50,5 millones de dólares (39,2 millones de euros) en todo el mundo. “Nuestro objetivo es abrir sedes en Chile e Italia para finales de año. A medio plazo queremos tener más presencia en Asia”. En cada país mezclan abogados españoles, que conocen la cultura de la casa, “junto a locales con expertise en el país”, explica. “El estilo de nuestra firma es el de un intenso compromiso para ayudar a los demás a resolver los problemas”.