Tribuna

Impacto presupuestario y reforma fiscal

El proyecto de Ley de Presupuestos para 2015 apenas contiene medidas fiscales significativas, pero el presupuesto de ingresos sí se verá afectado por los cambios normativos que finalmente se aprueben dentro del proceso de reforma fiscal.

El impuesto más afectado será el IRPF. Según el avance de liquidación, el Gobierno espera concluir el año actual con un incremento de la recaudación por este impuesto de 2.000 millones respecto al año anterior, en la parte correspondiente al Estado. En los primeros meses se habrá de producir, sin embargo, una reducción de la recaudación, al trasladarse la rebaja de tipos impositivos a la tabla de retenciones sobre las rentas del trabajo personal. Sin embargo, el Gobierno confía en que, en el conjunto del ejercicio, este impacto inicial se verá en parte neutralizado por los efectos de la creación de nuevos puestos de trabajo, el aumento de la masa de pensiones (que crece al 3% anual), una leve mejora de los salarios medios y la recuperación de las rentas del capital por intereses y dividendos. Con todo ello, al cierre de 2015 la recaudación descendería, en la parte estatal, unos 1.750 millones de euros.

Para el impuesto sobre sociedades, el presupuesto de ingresos es marcadamente optimista, pues se prevé un crecimiento de recaudación superior al 20%, lo que representa unos 4.000 millones de euros por encima del cierre previsto en el avance de liquidación de 2014. Ha de tenerse en cuenta que la reducción del tipo impositivo general será en 2015 de solo dos puntos porcentuales (del 30% al 28%) y que seguirán vigentes buena parte de las medidas recaudatorias temporales introducidas en los años previos. Aun así, no cabe descartar que la recuperación de los resultados empresariales tarde en reflejarse en aumentos sustanciales de las cuotas a pagar, por la muy abultada bolsa de bases imponibles negativas y deducciones pendientes de aplicar que se han acumulado. Síntoma de ello es que la recaudación ahora prevista en el avance de liquidación para 2014 será inferior en casi 3.000 millones de euros a la contemplada en los Presupuestos que en su momento se aprobaron.

El Presupuesto también es optimista en cuanto a los impuestos indirectos, contemplando una subida en la recaudación del 14,2% en la parte estatal del IVA (4.000 millones de aumento) y del 27,1% en la parte estatal de los impuestos especiales (unos 1.700 millones de euros de crecimiento).

El IVA ha tenido un comportamiento muy favorable en 2014, superando la previsión inicial de recaudación, en la parte estatal, en más de 1.350 millones de euros. En 2015, el aumento de la renta disponible de las familias derivado de la reforma del IRPF impulsará sin duda los ingresos fiscales por impuestos indirectos, si bien el cumplimiento de unos objetivos tan ambiciosos de recaudación dependerá en último término de si la recuperación económica continúa ganando fuerza o empieza a debilitarse.

La reducción de los tipos impositivos del IRPF y la mayor recaudación esperada en los tributos indirectos determinará que estos puedan ganar el próximo año 1,4 puntos porcentuales en la estructura de ingresos del Presupuesto consolidado del Estado, organismos autónomos, Seguridad Social y otros organismos –del 13,4% al 14,8%–, en tanto que el peso de los impuestos directos y las cotizaciones sociales retrocederá del 68,4% al 67,1%.

Para concluir, destacamos que un capítulo olvidado en la reforma fiscal, las cotizaciones de Seguridad Social, supondrá el próximo año (una vez sumadas las cuotas de derechos pasivos de funcionarios) nada menos que el 47,5% de los ingresos consolidados no financieros, medio punto porcentual más que en 2014.

 Ricardo Gómez-Acebo es Socio de Deloitte Abogados