Editorial

Asimetría salarial para competir

El gobernador el Banco de España, Luis Linde, ha sido el primero en bendecir el proyecto de presupuestos del Gobierno para 2015, que tratan de consolidar la reducción del déficit fiscal para asegurar mejoras adicionales en la financiación de la actividad. Un presupuesto en el que se amarra el gasto público con herramientas normativas novedosas, como el factor de sostenibilidad de las pensiones, y en el que solo queda suelto el cabo de la reforma fiscal en un momento en el que, con crecimiento moderado, el cumplimiento de los números precisa de máxima vigilancia. Pero lo más importante para que las cuentas se cumplan está fuera de ellas, está en el comportamiento de los agentes económicos para fijar las condiciones de los costes y los precios, e intensificar así la competitividad. Luis Linde recordó que no están las cosas para subir los salarios de forma generalizada, como antaño, y que cada empresa debe plegarse a sus condiciones particulares, y ceñir la subida nominal a la proporción en la que avance la productividad de su plantilla. Un modelo de asimetría salarial que descarte la generalización y la indización, y que pese a lo que pacten patronal y sindicatos, debe respetarse para no ceder ni un centímetro adicional de competitividad y no echar a perder un crecimiento que cerrará el año con tasas del 2%.