Tribuna

Hablando de las cuentas

Admito que no es la primera vez que escucho la expresión de unos Presupuestos para la recuperación. Pero, quizás, en esta ocasión, una valoración general de los presentados (a grandes rasgos… nos quedan muchos detalles por concretar) sí se puede adaptar mejor a esta descripción. En definitiva, unos Presupuestos donde la mejora económica ofrece margen de maniobra para actuar en política fiscal frente al objetivo único anterior de ajustar el déficit. Me refiero de esta forma a la reducción de impuestos, al aumento de la partida de inversión, fomento del empleo, en educación y cultura. Todo ello compatible con un descenso del 3,2% en el gasto no financiero, cuando la partida del pago por intereses se reducirá un 3,0%. Naturalmente, la recuperación económica hará el resto: se prevé un aumento de los ingresos por impuestos del 5,4%. Aunque, es cierto, pese a que la previsión de crecimiento económico nominal es inferior al 3%.

Como ven, unos Presupuestos razonables. Difíciles de cuestionar, en general. Pero con un cierto mensaje subyacente optimista. El escenario macro de base parece coherente, aunque la estructura prevista de algunos componentes de la demanda sí resulta debatible. Me refiero a la recuperación de la construcción (ha finalizado el ajuste), al dinamismo del consumo privado (reducción de impuestos y aumento del empleo, pero también niveles de ahorro bajos, incertidumbre sobre el futuro y necesidad de seguir reduciendo deuda) y a la recuperación de las exportaciones. Piensen en esto último: ¿se recuperará Europa? Esperemos que sí. El resto, para mantener una previsión tan optimista de crecimiento del 5,2% de las exportaciones, debería venir de la depreciación del euro. Pero el mundo es un lugar muy complicado en estos momentos. Ya saben la descripción del escenario económico mundial que hacen las instituciones supranacionales: un crecimiento limitado, débil y desigual. Demasiados imponderables, que pueden condicionar la fiabilidad de cualquier previsión.

¿Y si finalmente el crecimiento es menor al 2% previsto? ¿Habría margen de maniobra para seguir cumpliendo con el objetivo de déficit del 4,2% del PIB? Recuerden que estamos hablando de un año electoral. Yo estoy convencido de que las autoridades españolas buscarían cómo acomodar en este caso la menor aportación a lo esperado desde los estabilizadores automáticos. Aunque, considerando también la mayor flexibilidad de la que se habla en Europa en el cumplimiento de los objetivos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, sería razonable esperar que España podría también beneficiarse de ello. De hecho, admitir un desfase de hasta medio punto en la previsión de déficit público en 2015 acallaría cualquier duda sobre el optimismo al que me refería en el párrafo anterior. Y seguiría siendo coherente con el proceso emprendido de ajuste del déficit, partiendo del previsto este año por encima del 5,5%.

¿Y la valoración de los mercados? Positiva, sin duda. Aunque también debo admitir que en este momento es el BCE y no tanto los Gobiernos los que centran la atención de los inversores. Es importante asimilarlo.

José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España