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A veces las empresas hablan de política

Un político británico ha causado un gran revuelo al asegurar que las empresas deberían mantenerse al margen de la política –sobre todo la cuestión de la pertenencia de Reino Unido a la Unión Europea–. Pero a veces hay negocios sobre los que hablar.

Las partes de una empresa –ya sean clientes, personal, accionistas o proveedores– tienen preferencias políticas como individuos. Ninguna firma puede hablar por ellos colectivamente. En la reciente votación sobre la independencia escocesa, los miembros de las empresas, hasta la cúpula, se dividieron.

El comercio no opera en el vacío, flotando por encima de la política. La idea de la “neutralidad” comercial es una ficción. Teniendo en cuenta que las empresas componen una gran parte de la sociedad, merecen voz en cómo esta se rige.

Las compañías componen una gran parte de la sociedad y merecen voz sobre cómo se rige

Presidentes y consejeros delegados harían bien en hablar sobre políticas específicas, legislación o regulación, si éstas afectan a las perspectivas de sus compañías. Eso es más transparente que los lobbies o las donaciones financieras que permiten las reglas. La pregunta más difícil es si entrar o no en debates históricos –como el referéndum escocés–. Redwood, político euroescéptico, calcula que los negocios se arriesgan a encontrarse con una respuesta negativa si ahora se manifiestan sobre Europa.

El debate Reino Unido - UE tiene muchos puntos de vista. Como Escocia, está centrado en la identidad. Pero la economía, el comercio y la regulación son también un parte importante. Cuando el resultado tiene un impacto material en una empresa, un consejo sería imprudente si no proporcionara dicha información a los potenciales afectados, en un lenguaje adecuado y respetuoso. El mensaje a transmitir sería más o menos: “así nos podría afectar esta situación, usted, por supuesto, decida por sí mismo”.

El impulso para estas declaraciones no deben ser políticos coactivos en busca de apoyo para su causa, sino la obligación de proporcionar información útil a los interesados o la petición directa de tal aclaración. Si una compañía se encuentra más tarde en lo que era una dificultad previsible, nadie podrá acusarla de guardar silencio de forma negligente y cobarde.