"Incluso cuando la actividad económica se recupere”

Fedea cree que unos 3,5 millones de parados tendrán difícil volver a trabajar

En la imagen, un grupo de personas hacen cola en una oficina del INEM en Alcalá de Henares (Madrid). Ampliar foto
En la imagen, un grupo de personas hacen cola en una oficina del INEM en Alcalá de Henares (Madrid). EFE

La Fundación Española de Economía Aplicada (Fedea) considera que más de tres millones y medio de personas en situación de desempleo son parados estructurales que se enfrentarán a “importantes dificultades de incorporación al mercado de trabajo incluso cuando la actividad económica se recupere”.

En un estudio de Fedea firmado por Brindusa Anghel, Sara De la Rica y Aitor Lacuesta se explica que dichas dificultades pueden tener orígenes diversos, pero principalmente se deben a la falta de adecuación de los trabajadores en paro a las nuevas necesidades de un mercado laboral que ha evolucionado en los últimos años.

Los autores explican que en España se ha producido una “polarización del empleo” durante el ciclo 1997-2012, periodo en el que las ocupaciones de técnicos y profesionales (altamente cualificadas) y las relacionadas con servicios personales (poco cualificadas) han crecido en importancia. Por el contrario, aquellas relacionadas con actividades más rutinarias, tanto del sector servicios como del sector industrial, han perdido presencia en el empleo total.

También destacan que dicho proceso se ha acelerado durante los años de la crisis económica -tal y como parece haber sucedido en otros países del entorno-, en los que ha aumentado la apuesta por ocupaciones en auge en detrimento de ocupaciones que ya estaban en declive.

El trabajo también concluye que este proceso de polarización no ha afectado a todos los trabajadores por igual, ya que el declive de aquellos puestos de trabajo que han sido sustituidos por los avances tecnológicos ha afectado mucho más a hombres que a mujeres, posiblemente porque tienen una mayor presencia en estos puestos.

Además, se observa cierta movilidad de los trabajadores jóvenes hacia puestos más cualificados, mientras que dicha movilidad no se produce para los más adultos, fundamentalmente por su menor cualificación.