Bankia y Popular lanzan campañas de crédito ligadas a la ‘barra libre’

La subasta de liquidez del BCE reaviva la guerra de la banca por las pymes

Mario Draghi, presidente de BCE.
Mario Draghi, presidente de BCE.

El Banco Central Europo cerró ayer a las 09.30 de la mañana la ventanilla de peticiones que abrió el martes para que la banca europea realizara sus solicitudes en la primera subasta de liquidez que organiza condicionada a la concesión de crédito a la economía real (TLTRO, por sus siglas en inglés). Será hoy cuando Fráncofort haga público el volumen total concedido al sector e informe a cada entidad de la cuantía concreta que le inyectará el próximo miércoles, pero el envío de la solicitud bastó a algunas entidades españolas para reavivar la guerra comercial que hay abierta por la captación de pymes.

 Si ya Bankinter había anunciado una iniciativa en este sentido, ayer fueron Bankia y Popular quienes aprovecharon la coyuntura. La entidad que preside José Ignacio González fue la primera en reaccionar. Todas las entidades tienen derecho a solicitar liquidez por el equivalente a un 7% de su cartera de préstamos a empresas no financieras, exceptuando las hipotecas, entre esta última subasta y la que se celebrará en diciembre. Aunque se esperan mayores peticiones en la segunda cita (ver despiece) Bankia sorprendió ayer a los analistas al solicitar íntegramente los 2.700 millones de euros que le corresponden bajo un anuncio estrella, rebajará un 30% de media el coste de financiación a pymes.

La entidad lanzará hoy mismo el llamado “Préstamo dinamización”, una campaña de créditos, de hasta cuatro años de duración, para pymes y autónomos, a un tipo de interés que variará en función de la solvencia del demandante y de su vinculación a la entidad. La entidad, no obstante, expone que un préstamo tipo de un millón de euros a cuatro años, el plazo máximo por el que podrán solicitarse, podría suponer ahora mismo unos intereses anuales de 50.000 euros de los que el cliente podrá ahorrarse ahora unos 15.000 euros bajo la nueva campaña.

Horas después, Banco Popular anunciaba que ya ha solicitado 2.847 millones de euros al BCE, de los cerca de 6.000 millones que tiene derecho a pedir entre esta cita y la de diciembre, y que “destinará de forma íntegra el importe de esta línea BCE a la financiación de pymes, autónomos y emprendedores”. Los recursos, en concreto, servirán para reforzar sus actuales “Líneas crecimiento”.

CaixaBank, por su parte, solicitó 3.000 de los 7.000 millones que podría pedir con el objetivo de “facilitar y dinamizar” la financiación.

 Aunque estas entidades aprovecharon ya la subasta de ayer, otras esperarán a la segunda vuelta, argumentando que aún tienen liquidez para conceder créditos, y que la cita será más barata. “Ahora queremos ver lo que sucede y agotar la línea de liquidez de la que podemos disponer a finales de año”, explica un director de un banco. Es el caso de Bankinter, que en julio abarató los préstamos a empresas adelantándose a sus rivales, y ha decidido hacer su solicitud en diciembre, cuando pedirá hasta 1.700 millones. Aún cuenta con liquidez para impulsar la financiación a pymes. En mes y medio ha prestado más de 500 millones con su nueva campaña. Los analistas aseguran que Sabadell también ha dejado sus peticiones para diciembre, cuando solicitaría los 5.000 millones a los que tiene derecho.

Economía espera que en total, la banca española pida 30.000 de los 54.000 millones a los que tiene derecho (incluyendo hasta 9.000 para Santander; 5.600 para BBVA; 7.000 para CaixaBank).

Varios directivos financieros aseguran que con esta medida del BCE se reavivará la competencia en el sector por la concesión de créditos a pymes. “Puede iniciarse una batalla por prestar”, explica un banquero. La medida, muy positiva para el tejido empresarial europeo en general y español en particular, debe estar muy meditada por las entidades “para evitar repetir errores del pasado”, añadía ayer otro ejecutivo, cuyo banco realizará el grueso de su petición al BCE en diciembre “porque será más barato”.

El dilema de pedir ahora o esperar a diciembre

El grueso de los analistas venía avanzando que las peticiones de liquidez de la banca serán mayores en la subasta de diciembre que en la que acaba de acontecer. Los motivos son varios. De un lado, porque las entidades conocerán ya los resultados de los test de estrés de octubre y estarán en mejor disposición de calibrar sus fortalezas y debilidades. De otro, las subastas semanales de liquidez del BCE siguen siendo más baratas y que el sector espera que el precio –un interés del 0,15%– de la barra libre sea aún menor en su segunda ronda. Los analistas de Deutsche Bank, sin embargo, señalaban ayer varios motivos por los que algunas firmas han adelantado sus peticiones. Por un lado, la reciente rebaja de tipos aprobada por Mario Draghi ha disuadido a algunos de esperar nuevas rebajas. Por otro asumen, algunas entidades querrán destinar los recursos del BCE al denominado carry trade, la compra de deuda pública de alta rentabilidad, en lugar de destinarlos a la concesión de crédito, como obliga el BCE. La penalización, sin embargo, es baja, reconocen desde el propio sector. Basta con devolver la liquidez en 2016, en lugar de hacerlo en 2018. A cambio, estas operaciones se han demostrado un importante salvavidas para los resultados de las entidades ante el mal momento del negocio puramente financiero. Pedir el dinero ya les permitirá “beneficiarse del carry tres meses más” y apuntalar mejor las cuentas del año, argumentan desde el Deutsche. En el caso de Bankia, los expertos de Bank of America Merrill Lynch apostaban por una petición de 1.100 millones ahora y de los 1.600 restantes en diciembre, pero la entidad optó por pedir los 2.700 millones de golpe para arrancar desde ya una campaña de crédito con la que captar pymes.