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La bendición oculta de Putin a Exxon

Vladimir Putin puede haber dado a Exxon Mobil una bendición oculta. El beligerante presidente ruso ha diseñado unas sanciones para EE UU que podría sofocar la aventura de 700 millones de dólares para perforar en el Ártico de la gigante petrolera. Esto puede privar a la empresa del tirón de un pozo petrolero en el futuro. Por ahora, sin embargo, es la oportunidad de hacer un recorte necesario de gastos y retrasar un proyecto arriesgado.

Las últimas sanciones rusas harán que sea aún más difícil para las empresas estadounidenses unirse a socios de este país en la exploración petrolera y gasística en lugares difíciles de alcanzar, como aguas profundas y el Ártico. Exxon podría tener que retirarse de un proyecto de perforación potencialmente lucrativo con Rosneft, compañía controlada por el Kremlin, en el mar de Kara.

Esto no tiene por qué ser necesariamente malo. Para empezar, las sanciones no van a durar siempre. Cuando las tensiones políticas aflojen, las dos compañías podrían revivir su proyecto, si aún quieren.

El yacimiento del mar de Kara está en las primeras etapas de desarrollo y probablemente no habría aumentado la producción de Exxon antes de 2020, aunque alcanzase su máximo potencial.

Este y otros grandes proyectos han aumentado el gasto de capital de la compañía petrolera en un grado preocupante. Los desembolsos anuales de Exxon para la exploración de nuevos pozos se dispararon un 57% entre 2009 y 2013. Los inversores, sin duda, darán la bienvenida a una disminución sustancial, incluso si limita el crecimiento de la producción durante una década.

Es más, estos proyectos solo tendrán sentido financiero si los precios del petróleo son altos. Exxon es un inversor a largo plazo, dispuesto a esperar una década o más para que los proyectos valgan la pena. Aun así, la caída del Brent a menos de 100 dólares por barril en septiembre es un recordatorio de que las empresas energéticas no pueden depender de que los precios del crudo se mantengan elevados, especialmente si la producción estadounidense sigue en ascenso. Así pues, parece que Putin ha hecho inadvertidamente un favor a Exxon.