El Gobierno descarta facilitar su reingreso en la UE

España endurece el tono sobre el referéndum de Escocia

Referéndum en Escocia
AC01. LONDRES (REINO UNIDO), 15/09/2014.- Un grupo de personas ondea banderas nacionales británicas mientras se reúne para manifestarse en favor del "NO" a tres días del referéndum para dedicir la posible independencia de Escocia, en la Plaza Trafalgar de Londres (Reino Unido) hoy, lunes 15 de septiembre de 2014. Los manifestantes favorables a la unión corearon el lema "Nosotros decimos que no" y mostraron su apoyo a la campaña "Better Together" (Mejor juntos), que aglutina a los tres principales partidos británicos -conservadores, laboristas y liberaldemócratas-, contrarios a la escisión. EFE/ANDREW COWIE EFE

Amenos de 72 horas del referéndum del 18 de septiembre sobre la independencia de Escocia, el Gobierno español ha enviado una seria advertencia a los partidarios del Sí. En una entrevista con la BBC, el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Íñigo Méndez de Vigo, dejó claro en la madrugada del martes que España no es partidaria de poner una alfombra roja para que una Escocia independiente regrese a la UE.

En una conexión en directo durante un informativo especial sobre el referéndum, Méndez de Vigo detalló el proceloso procedimiento de votaciones por unanimidad y ratificaciones parlamentarias que debería seguir la solicitud de Escocia para convertirse en el próximo socio número 29 de la UE.

La elección de Méndez de Vigo para enviar el mensaje más duro no parece casual. El secretario de Estado es una persona de reconocido prestigio en la escena europea, donde se le considera como uno de los “padres” del Tratado de Lisboa que rige en la UE desde 2009.

“El regreso de Escocia a la UE tendría más condicionales que If [Si], el poema de Kipling”, señaló Méndez de Vigo en referencia a los conocidos versos del poeta británico. Durante la campaña, el Scottish National Party, defensor de la independencia, ha prometido a los votantes sortear esas dificultades mediante un procedimiento de negociación acelerado en base al artículo 48 del Tratado de la UE. Según el SNP de Alex Salmond, esa vía permitiría que Escocia fuese miembro de la UE solo 18 meses después de acceder a la independencia. Méndez de Vigo dejó claro durante la entrevista que España no es partidaria de activar ese procedimiento (nunca utilizado para negociar una adhesión), sino de seguir la vía del artículo 49, en la que se encuentran el resto de aspirantes al ingreso, como Serbia, Montenegro, Albania o Turquía.

El último país en ingresar por ese camino ha sido Croacia. En ese caso, pasaron 10 años desde que Zagreb solicitó el ingreso en 2003 hasta que se materializó el 1 de julio de 2013.

Cinco años

Méndez de Vigo no aventuró plazos para la negociación con Edimburgo. Pero recordó que el próximo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ya ha indicado que durante su mandato (2014-2019) no se producirá ninguna ampliación. “Eso da idea de lo que se puede tardar”, señaló el secretario de Estado. “Como mínimo, cinco años”.

Méndez de Vigo también consideró inviable la intención del SNP de que Escocia ingrese en la UE, pero manteniéndose fuera del euro. “Esa excepción se concedió en su día a Reino Unido y Dinamarca, pero desde entonces, no se le ha concedido a ningún socio nuevo y dudo mucho que se le vaya a conceder a nadie más”, señaló Méndez de Vigo.

La dura intervención del secretario de Estado supone un giro en la posición de España, que había mantenido hasta ahora un perfil bajo en el debate europeo sobre el referéndum de Escocia.

Desde Londres y Bruselas se señalaba a Madrid como una de las capitales que podría poner trabas al ingreso de una Escocia independiente en la UE.

Pero el Gobierno, tal vez por temor a los posibles paralelismos entre el referéndum escocés y el proceso soberanista catalán, se había limitado a señalar que respetaría el resultado de los acuerdos alcanzados entre Londres y Edimburgo.

¿Podría Madrid cerrar el paso a Edimburgo?

Si Escocia se independizara, España o cualquier otro país de la UE no tendría fácil frenar el arranque del proceso de adhesión al club, sobre todo, si Edimburgo cuenta con el apoyo de Londres. En la recta final, en cambio, todos los socios disponen de derecho de veto, lo que sembraría de incertidumbre el calendario de ingreso o, incluso, si llegaría a producirse. La vía más rápida de ingreso, la del artículo 48 del Tratado de la UE (nunca utilizada), no necesita la unanimidad de los 28 socios para ponerse en marcha. La solicitud de Edimburgo debería aprobarse por mayoría simple en el Consejo de la UE, donde están los 28 gobiernos.

El camino habitual para las negociaciones de adhesión, marcado por el artículo 49, sí que requiere la unanimidad para abrir el proceso. En este caso, cualquier país podría oponerse. Sin embargo, la valoración, probablemente, dependería del clima político entre Londres y Edimburgo, pues difícilmente podrían negarse el resto de capitales a iniciar un proceso pactado entre las dos partes.

El precedente más reciente es Kosovo que, desde julio, negocia con Bruselas un Acuerdo de Asociación y Estabilización, antesala de su posible ingreso en la UE. Las negociaciones se han puesto en marcha a pesar de que varios países, entre ellos España, ni siquiera han reconocido la independencia de la antigua provincia de Serbia. Bruselas lleva semanas dándoles vueltas a todos estos escenarios, aunque los sondeos previos al referéndum de Escocia apuntan a una victoria del No a la independencia.

Tras numerosos seminarios, el único punto de acuerdo parece ser que el nuevo Estado debería negociar, si lo desea, la adhesión a los organismos internacionales. El ritmo y la vía de negociación es objeto de diversas interpretaciones.