Doce años de cárcel para un trabajador del banco en Madrid

Un empleado de Deutsche Bank, clave en el timo de las cartas nigerianas

Entre 2005 y 2010 una red integrada por 14 personas, tres de ellas españolas, estafó más de 13 millones de euros a ciudadanos de todo el mundo a los que hicieron creer que algún familiar les había dejado una herencia millonaria o a los que correspondía una considerable cantidad de dinero por trabajos o negocios en los que había participado con anterioridad.

Un empleado de Deutsche Bank en las oficinas de la entidad en el Paseo de la Castellana en Madrid, Pablo de la Mata, era la pieza clave de la trama ya que desde su puesto en el banco la red lograba dar una imagen de veracidad al conocido como timo de las cartas nigerianas. De la Mata ha sido condenado a 12 años de prisión por los delitos de asociación ilícita, estafa agravada continuada, y falsedad continuada.

La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional explica en una sentencia comunicada el jueves que los acusados se ponían en contacto con las víctimas y con la excusa de que había una cantidad de dinero que había quedado depositada en el Banco Central de España, se les citaba para que viajaran al país. "Una vez en territorio español se les exhibía un supuesto lugar de seguridad donde se almacenaba el dinero de la herencia y se le remitía a la víctima a un banco (normalmente, el Deutsche Bank, en el que trabajaba el acusado Sr. de la Mata), quien actuaba al Servicio de la organización delictiva, de la que formaba parte".

La sentencia señala que Deutsche Bank era ajena a la actividad delicitiva de su empleado; la entidad era el "escaparate” que empleaba la trama "para dar visos de seriedad a la actuación de los acusados, siendo el lugar donde se les pedía unos ingresos para pagar unos supuestos impuestos y otros gastos antes de acceder a la herencia o dinero que se les decía que les correpondía, elaborando documentos oficiales y mercantiles ficticios para ello".

Los distintos miembros de la organización interpretaban distintos papeles. Unos mantenían los contactos con las víctimas, creando cartas y correos electrónicos; otros se encargaban de la apertura de cuentas bancarias y la retirada en efectivo en oficinas de envío de dinero; también había miembros de la red que se dedicaban a la atención de las víctimas a su llegada a España, que elaboraban documentos ficticios, que creaban sociedades para sacar el dinero...

La sentencia de la Audiencia explica que en una primera comunicación un miembro de la red, diciendo ser representante de una entidad financiera, abogado o familiar de un político de un país africano o de un fallecido... y que poseía millones de euros depositados en una empresa de seguridad en España, y que parte de esa cantidad le correspondía. La víctima tenía que aportar su número de cuenta bancaria para que fuera transferida los fondos y recibía un documento ficticio emitido por la entidad que supuestamente custodiaba los fondos en el que se acreditaba haber recibido la orden de transferencia de los mismos a favor de la víctima. "Sin embargo, antes de que la orden de pago se llegue a ejecutar los acusados comunicaban al supuesto beneficiario la necesidad de hacer una primera entrega de dinero para pagar los gastos que por diversos conceptos se adeudaban a la empresa de seguridad o al Banco en que están depositados los fondos", explica en la sentencia la Audiencia Nacional.

Los acusados se encontraban en España con la víctima donde se le mostraba una o varias cajas de grandes dimensiones repletas de billetes simulando dinero. Tras esa visita, la víctima volvía a su país "convencida de haber comprobado la existencia real del dinero y con la idea de que debe realizar una segunda entrega de dinero para sufragar los gastos".

La sentencia advierte que para poder iniciar el engaño ideado por los acusados fue necesaria "la confección y envío de cientos de miles de cartas a potenciales víctimas de cualquier parte del mundo".

Entre las víctimas localizadas se encuentran ciudadanos de Estados Unidos, Australia, México, Alemania o Reino Unido que perdieron entre 24.000 euros y dos millones de euros.